"...Escribo sobre la melancolía para estar ocupado en la manera de evitar la melancolía. No hay mayor causa de melancolía que la ociosidad". ¿Freud, Jung, Reich, Lacan, Foucault, Starobinski...? No, más antiguo. Robert Burton, allá en el primer tercio del siglo XVII, en la introducción a su Anatomía de la melancolía. No es baladí el tema. Dicen que lo afrontó porque él mismo era propenso a situaciones depresivas. "En verdad, ¿quién no está demente, melancólico, loco en este mundo? ¿Quién no es un enfermo mental?" se preguntaba al observar la complejidad y las contradicciones del modo de vivir. De que concedía una importancia decisiva al desbarajuste de las aventuras humanas, prestas siempre a no ser interpretadas, o mejor, asimiladas por los individuos, da buena prueba su obra, donde acaso no resuelve el problema médico, pero que constituye un tesoro de citas y anotaciones de autores clásicos como pocas veces se ha dado. Él mismo remató: "Es que no hay mejor cura que la actividad". La actividad de Robert Burton proporcionó al lector además de una catarata informativa para la reflexión todo un deleite de satisfacción.
21.8.13
20.8.13
Consejos para el camino
El maestro en Soria: "...No aceptéis jamás el reto de los vividores y de los intrigantes, porque si peleáis con ellos tendréis que emplear sus armas plebeyas y, aunque triunféis, seréis desgraciados en el orden del espíritu, descendiendo de la categoría de hombres a la de bestias montaraces." Solo un observador puede ser filósofo, y Antonio Machado lo era. Tal vez incluso navegaba en esa frontera imprecisa en que Moral y Filosofía se acompañan (y reclaman a Política que se les sume) Pero aunque no se pretenda más que conducirse cabalmente por la vida, el consejo es apetitoso y, sobre todo, muy útil para no perecer en la actualidad extraordinariamente pragmática. Rechazar a los que vengan a traer discordia a nuestra casa interior se impone. Aunque muchos son los rostros, diversas las vías y excesivas las propuestas que nos impiden centrarnos. La competencia tan instalada en nuestros tiempos no lleva sino a una insatisfacción sin fin y a un conflicto con los demás, que hace mella en nuestros cuerpos. Ni cabeza de ratón ni cola de león. Ir más acá en nosotros mismos. Que no se nos escape el animal apacible que también llevamos dentro.
19.8.13
Leer para no pensar, entre Alá y Lichtenberg
Noticia de prensa digital sobre la situación política en Egipto: ”La manifestación avanzaba estrictamente segregada. Los hombres al frente, seguidos por un grupo aislado y mucho menor de mujeres, la mayoría cubiertas con el niqab, el velo que solo deja al descubierto los ojos. 'Egipto es una nación islámica', decía Nadia Ali, de 21 años. 'El Gobierno golpista está actuando contra la voluntad divina y pagará por ello”. No es raro, por lo tanto, que pasen las cosas que pasan por el empeño de Dios (en su versión Alá) de intervenir en los asuntos humanos. ¿O será que algunos no cesan de leer las prescripciones al uso y en su inagotable repetición se extasían tras la búsqueda imposible de la verdad revelada? Me acuerdo de un aforismo ahíto de ironía de Georg Christoph Lichtenberg: “En verdad hay mucha gente que lee solo para no pensar”. Y es que hay maneras muy complicadas de no ejercitar el pensamiento, indudablemente. Aunque haya también lecturas muy diferentes en esencia e intención.
18.8.13
¿Metaliteratura?
Antonio Aretxabala, geólogo: "La civilización y por lo tanto la sociedad de cada país, necesita invertir en investigación, necesita de científicos cualificados y avezados para dotarnos de armas eficientes capaces de resistir los embates de la Naturaleza sobre la ciudad (vista ésta ya como la unidad estructural planetaria de la sociedad del siglo XXI) y viceversa, adelantando propuestas urbanísticas efectivas para que ambas no lleguen a destruirse mutuamente; adelantándose también a los acontecimientos desde la idea de que determinados elementos del medio humano pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe si comenzamos ya a desarrollar las mejores herramientas para conseguirlo: la ciencia, la cultura y el urbanismo del siglo XXI."
No se trata de una propuesta metaliteraria, sino del más acá. Y que se podría abordar vislumbrando certezas, si hubiera voluntad social y coherencia de su reflejo político. Porque algo que damos por sentado que es inefable, pero donde siempre estamos con el culo mal sentado, la Tierra, se mueve continuamente. Luego habla de modo incesante, hasta que de vez en cuando brama y de qué manera. Es en ese momento cuando nos damos cuenta no solo de nuestra limitación fatídica, digamos, sino de nuestra tendencia suicida. Porque de suicidas es no poner recursos, ni aplicar soluciones, cuando voces como las del geólogo navarro Aretxabala claman. ¿Siempre en el desierto?
No se trata de una propuesta metaliteraria, sino del más acá. Y que se podría abordar vislumbrando certezas, si hubiera voluntad social y coherencia de su reflejo político. Porque algo que damos por sentado que es inefable, pero donde siempre estamos con el culo mal sentado, la Tierra, se mueve continuamente. Luego habla de modo incesante, hasta que de vez en cuando brama y de qué manera. Es en ese momento cuando nos damos cuenta no solo de nuestra limitación fatídica, digamos, sino de nuestra tendencia suicida. Porque de suicidas es no poner recursos, ni aplicar soluciones, cuando voces como las del geólogo navarro Aretxabala claman. ¿Siempre en el desierto?
17.8.13
Sangre y fuego de Manuel Chaves Nogales
Desconocido hasta hace poco para mí este Manuel Chaves Nogales: "El pueblo -replicó el marqués- siempre es cobarde y cruel. Se le da el pie y se toma la mano. Pero se le pega fuerte y se humilla. Desde que el mundo es mundo los pueblos se han gobernado así, con el palo." Una cita extraída de su libro de relatos A sangre y fuego. ¿Qué hay de verdad y de justificación cínica en el argumento del marqués? Lo curioso es que uno ha oído muchas veces desde pequeño esta ambigua e interesada retahíla. Venir ahora a leerlo en una narración escrita en 1937 vale para ratificar lo paralelas que van literatura y vida. A veces sin distinguir cual nutre a la otra. ¿O, como dicen ahora, se retroalimentan? Los relatos prometen, y eso que estoy empezando la lectura. ¿O quienes concedieron el guión a Chaves Nogales fueron los tiempos que le tocaron vivir?
16.8.13
Histriónico Ceronetti
Una dosis de Guido Ceronetti en El silencio del cuerpo: "Suprimidos los combates de los gladiadores, los cristianos instituyeron la vida conyugal". ¿Una manera de prolongar el ardor del combate por otras vías? Eso explicaría que los hogares siempre hayan tenido tanto de circo romano. Pero, ¿aclaró alguna vez el cristianismo si era el hombre quien debía heredar el rol de gladiator? Visto cómo ha sido relegada la mujer por la religión (por esa y por otra multitudinaria que nació unos siglos después y aún se mantiene en auge) podría pensarse que la supresión del espectáculo fue un traspaso de funciones, una transacción con hondas secuelas prácticas que beneficiaron el dominio del varón. Conclusión: ¿por qué una cita tan histriónica de Ceronetti me lleva a un razonamiento severo?
15.8.13
La impasibilidad imposible
"Tarde o temprano, señor Fowler, tendremos que tomar partido si queremos seguir siendo humanos". Tremenda frase lapidaria que su empleado Hinh le dice al periodista británico en la novela El americano impasible, de Graham Greene. Advertencia moral acertada de las que Greene solía gastarse en sus obras. Las situaciones extremas, y de alguna manera límite, obliga siempre a los personajes a situarse claramente en el escenario de los dramas. Ya no hay más demoras. En el conflicto entre agresores y agredidos, donde domina la hipocresía y la doble moral, ¿no acaba siendo un alineado más de los primeros aquel que no quiere saber nada y no reacciona, es decir, el impasible?
14.8.13
Los pendientes de Calder para Peggy
Peggy Guggenheim, orgullosa: "No solo soy la única mujer del mundo que duerme en una cama de Calder, sino también la única que lleva sus grandes pendientes móviles. Todas las mujeres de Nueva York que tienen la suerte de ir adornadas con una joya de Calder poseen un broche, una pulsera o un collar". A los que nos han fascinado siempre los móviles de Calder -¿no se tiene la sensación de que habita en ellos siempre la materialización de la evanescencia?- nos gusta imaginar el ejercicio en acción de estos pendientes. El elemental caminar de Peggy podía suponer el trote de la joya. Una carrera, el alocado galope de esas fibras metálicas que se mueven en todas las direcciones. Tal vez los móviles de Calder dieran constitución física a la aparente inconsistencia de las cosas volátiles. Y con ello zarandearan la clave del desenfreno, aunque en una exposición nadie ose tocarlos. Ignoro si los pendientes lucían como Calder quiso en los lóbulos de la coleccionista de arte. Pero no me cabe duda de que, como todo toque Calder, obraban cual desafío a la gravedad.
13.8.13
Oriol Maspons
Podía haber escogido cualquier otra fotografía de las miles que hizo Oriol Maspons, muerto ayer. Una de escritores españoles o de últimas tardes con Teresa o de Bocaccio y la gauche divine, por ejemplo. Sus ilustrativos trabajos recogiendo e interpretando el lento despegue cultural español (¿habría que decir también social?) se alternaban con las que reflejaban una España secular, aparentemente inamovible. Pero he elegido para recordar a Oriol Maspons estas dos porque van y no van de humanos. La primera porque refleja al olvidado niño de otro tiempo que ya no sabe en quién volcar su ira, después de que otras cóleras han sido descargadas en abundancia sobre él. Ese instante de frustración y desahogo bien vale esta secuencia. Siempre me quedará la duda si ya de adulto la conducta del chico es simple memoria o si el hombre maduro ha seguido dando patadas para pagar sus fracasos. La de los perros...basta con escuchar su coloquio.
12.8.13
El Arte para aliviar el vivir
Pessoa: "...El Arte, que vive en la misma calle que la Vida, aunque en un sitio diferente, el Arte que alivia la vida sin aliviar el vivir, que es tan monótono como la misma vida, pero solo en un sitio diferente". Me obsesiona ese matiz donde el escritor distingue entre vida y vivir. Es como si hubiera un abismo entre ambos, sustantivo y verbo. Como si se conocieran y compartieran, cruzándose y alejándose constantemente. Tal vez el mismo sino que condiciona a la potencia y al acto. ¿Qué ponemos o estamos dispuestos a poner de Arte en nuestro vivir cotidiano para aliviarnos, cuando sabemos sobradamente que existe en la Vida?
11.8.13
Jugadas de ajedrez de pintor y pintora surrealistas
Esta fotografía estaba por ahí desde 1946 y no la había interpretado. El juego de ajedrez, además de dar para ejercitar el cálculo de posibilidades, practicar retentiva y meditar, da para ser fotografiado. No sé qué tienen las imágenes que recogen a los jugadores de ajedrez entregados a la partida. ¿Tal vez que parece que no posan? ¿La especial abstracción a que se someten? ¿La exhibición concentrada que invita a los de fuera a seguir la partida solo con ver la posición de las fichas en el tablero?
Yo había visto hace tiempo esta fotografía de hombre y mujer jugando. Ahora, al leer Confesiones de una adicta al arte, me lo interpreta Peggy Guggenheim: “…(A Max Ernst) las mujeres pintoras le interesaban. Había una llamada Dorotea Tanning, una chica guapa del Medio Oeste. Tenía mucho talento e imitaba la pintura de Max, lo cual le halagaba a él enormemente. Se hicieron muy amigos y jugaban al ajedrez juntos cuando yo me encontraba en la galería. No tardaron en hacerse más que amigos, y me di cuenta de que hubiera debido hacer la exposición solo con treinta mujeres (se refiere a una muestra de treinta y un mujeres pintoras en la que participó la Tanning) Aquello estaba destinado a terminar con nuestro matrimonio.”
¿Peligros de las excesivas concentraciones en las jugadas de ajedrez? No sé cómo se lo tomaría la divorciada Peggy al ver tiempo después la foto y sobre todo ese marco.
10.8.13
Monika Zgustova y el mal
Monika Zgustova: "...es más preciso que nunca ir a la fuente y leer a Hannah Arendt, porque ella puso de manifiesto que el mal puede ser obra de la gente común". ¿Cómo? ¿Es que todavía hay gente que lo duda? Probablemente, muchos de los ejecutantes del mal no sean élites. En sus filas se mueve gente ordinaria que encuentran en el ejercicio del mal -cuyo concepto lo abstraen y no lo reconocen como tal, enmarañando y justificando sus obras con ideologías religiosas y/o políticas- su propio y desdichado camino. ¿Hay una escuela de malvados? Naturalmente. No sé si tanto la que abren los malvados que tienen plena conciencia de lo que van a causar o aquellos individuos comunes -cuya honestidad tradicional parece estar fuera de duda- que beben del nulo o escaso ejercicio del pensamiento, que dicen no interesarse por la política o que se adscriben a una vida mayormente ligera del dejarse llevar, sin practicar crítica ni opinión. “…Aquellas personas que renuncian a pensar para abandonarse a la corriente de su tiempo”, concluye Zgustova. Leo el interesante artículo de hoy de esta escritora y traductora checa en El País y actualizo mi punto de vista al respecto. No se trata ya de desviar el tema hacia el pasado -pensar en Eichmann, en la shoah y en el análisis disidente de Hanna Arendt- puesto que el mal se actualiza constantemente. El mal es hijo de la ignorancia que, con frecuencia, también habita entre los supuestos pero falsos saberes refinados.
9.8.13
Nosotros, los monstruos
"El monstruo está en nosotros". José Jiménez. Ya nos lo dejó claro Stevenson, con su pareja del doctor y el míster. Aunque cabe el riesgo de leer el asunto como un mero tema de enfermedad. Goya, mucho antes, no dudó. Los desastres de la guerra son una serie donde la manifestación de la monstruosidad humana, más en concreto española y francesa, se desborda. "Nosotros mismos somos esa figura monstruosa, con alas de murciélago en la cabeza pelada y garras de ave, que escribe en su libro contra el bien general", matiza el profesor de Estética. Goya previene contra una interpretación racionalista abusiva que desplace aquello de lo que somos irrenunciables portadores: emociones, conciencia, animalidad, imaginación, sueños...Sospecho que la clarividencia goyesca no basta para salvarnos del monstruo que nos habita. Sea cuales sean los rostros que adopte.
8.8.13
Diálogo del tolerante y el fanático
"...Demostradles que razonan mal; si os han ridiculizado, ¿por qué no los ridiculizáis vosotros? Pero os pido gracia para ese pobre discípulo de Locke al que queríais quemar; ¿no veis, señor doctor, que eso ya no está de moda?", dice Aristo (literalmente el mejor y también el filósofo) a Acrótalo (el intolerante, el extremista, el fanático) en la sabrosa Conversación entre ambos personajes que ingenia Voltaire. La respuesta del intolerante es rápida y cruel: "Tenéis razón; hay que encontrar alguna otra manera de imponer silencio a los pequeños filósofos". ¿Podría imaginar Voltaire que doscientos cincuenta años después parece haber llegado ese silencio? Probablemente por otras vías. No tanto por la represión y la intolerancia como por la integración en una sociedad que todo lo desvirtúa y licua (estos tiempos líquidos que vivimos, que diría otro filósofo, Zygmunt Bauman) ¿O por su encerramiento y reducción en las instituciones tradicionales del saber que no tienen ahora apenas predicamento social?
Recomendable coloquio, titulado Conversación entre Aristo y Acrótalo, escrito en 1761 por Voltaire.
Recomendable coloquio, titulado Conversación entre Aristo y Acrótalo, escrito en 1761 por Voltaire.
6.8.13
Connolly sin sosiego
Me pareció un libro de esos que llamaríamos inclasificables. Acaso porque abusamos de la clasificación de los libros -géneros, autores, temáticas, tiempos, etcétera- es por lo que ciertos textos nos sorprenden. ¿Ensayo, pensamiento, aforismo, reflexiones, miscelánea...?, nos preguntamos con torpeza. Seguimos buscando rotulaciones en lugar de tratar de degustar lo leído, algo que deberíamos hacer incluso mucho después. De que en su día paladeé El sepulcro sin sosiego me queda constancia porque ante ciertos temas recurro a él de nuevo y el punteo en los márgenes es un campo de señales luminosas prestas a ser revisadas, es decir, comparadas con la experiencia personal. La literatura vale por lo vivido al fin y al cabo. Cyril Connolly: "A medida que envejecemos descubrimos que aquello que parecía en otro tiempo un interés o una preocupación absorbente, que habíamos asumido a fondo y de la cual nos habíamos despojado después, era en realidad puro apetito o pasión que nos había arrasado y había terminado por pasar." Pero ¿quién dejaría de lado el cáliz de la pasión o del apetito si notamos que nos nutre, principalmente en nuestros tiempos jóvenes? No sería de agradecidos desdeñar nuestras atracciones del pasado, pues la manera como las hemos afrontado, nutriéndonos de ellas o desestimándolas con escaso acierto, nos han estado haciendo día a día a través de su metabolismo secreto. Connolly pone la puntilla: "...A la postre acabamos por entender que nuestra vida no tiene más continuidad que un charco entre las rocas, un charco que la marea colma de espuma y de pecios para vaciarlo después." ¿Rendición o una especie de orden o formación geológica a la que nos relega el cuerpo, que no rige como lo había hecho hasta ese momento? Depende de lo que hayamos acumulado. "En el yo no perdura sino el sedimento que deposita este fluir interminable: un ámbar gris, valioso tan solo para quienes sepan sacarle partido", remata el escritor inglés. Más que de la tumba, Cyril Connolly nos habla del flujo sin sosiego de la vida.
5.8.13
Origen diabólico de las mentiras
En el círculo de amigos de Jonathan Swift se sostenía, supongo que irónicamente, que el Diablo es el padre de las mentiras "...y que fue un mentiroso desde el principio, de suerte que, sin lugar a dudas, la mentira es antigua y, es más, surgió por primera vez como mentira política, para socavar la autoridad de su príncipe." No en vano con esa sana intención de aclarar conceptos, a caballo entre literatura mítica y hechos reales de su época contemporánea, Swift se propuso ahondar críticamente en el tema. Hablamos de 1710 y el recurso a los mitos y los lugares comunes no son sino la excusa para actualizar la realidad de la mentira en su tiempo. "...Los modernos han aportado grandes mejoras al aplicar este arte también para hacerse con el poder y conservarlo y no solo para vengarse cuando lo han perdido", matizaba Swift (bueno, en realidad fue más bien su amigo John Arbuthnot) He ahí la clave: las mejoras en la aplicación de la mentira, de lo que resultaría una herramienta, un engranaje, una maquinaria, una factoría, muchas factorías de la mentira que se irían fomentando y actualizando generación tras generación política, con la justificación deprimente del todos mienten, nosotros no vamos a ser menos.
Swift, Arbuthnot, continua en alguna parte: "Una cosa esencial distingue a la mentira política: debe ser efímera; le resulta imprescindible para poder ir ajustándose a las circunstancias, para avalar las dos partes en disputa, para adecuarse a todas las personas que ha de deslumbrar". La capacidad observadora de nuestros intelectuales anglosajones está fuera de toda sospecha. Me queda la duda, y la desazón, de si la mentira ya no será efímera, sino que se ha llegado a un punto en que es permanente y se recicla. O si bien se concatenan unas mentiras con otras, siquiera con el objetivo de confundir ya no a los príncipes a los que se pretende destronar, sino al vulgo que los mantiene. ¿Ha cambiado algo la realidad desde 1710? Tres siglos de mentira elaborada, sofisticada y curtida nos contemplan. Aunque uno tiene la sensación de que sigue siendo igual de burda que siempre.
4.8.13
El ojo en Jung
Juan-Eduardo Cirlot recoge una cita de Jung: "El ojo representa evidentemente el seno materno...en cuanto a la pupila del ojo es un niño. Así el gran dios vuelve a ser niño, penetra en el seno materno para renovarse." Según esa interpretación -ah, el simbolismo que atrapa a los humanos- se entendería que nos pasemos toda la vida con la sensación de que nos observa la madre. A más mayores nos acucia la irresistible necesidad-fantasía de entrar de nuevo en el ojo. Sin demasiadas esperanzas de renacer. Con ser acogidos nos conformaríamos.
3.8.13
Las potencias del mal de Gilles Deleuze
Obsesión por la maldad que nos rodea. Como si se impusiera siempre al ejercicio bondadoso, que parece relegado o al que se hace de menos. Aunque también pese. Gilles Deleuze se lo pregunta: "¿Qué es la maldad? Impedir que alguien haga lo que pueda." Es decir, coartar, que puede acompañarse, si es preciso, de coacción para lograrlo. Riqueza de términos en nuestra lengua, vinculados a la práctica del mal. Tratar que las posibilidades de los individuos se aborten, no se expliciten, no se desarrollen. A esas posibilidades Deleuze las llama potencias: "La maldad es impedir que alguien efectúe su potencia." ¿Castro de origen, in situ y permanente? Los límites al individuo -a sus posibilidades de ir siendo por sí mismo, por tendencia de su propio ser- aparecen desde la cuna. Aunque se endulcen o se disimulen con zalamerías múltiples. "No hay potencia mala, hay poderes malos, y tal vez todo poder sea malo por naturaleza", matiza el filósofo francés. Uno piensa en los padres, en la enseñanza, en las instituciones sociales, administrativas y políticas, en las religiones...en los poderes de hecho, parciales o totales, encubiertos por la justificación de la necesidad social. ¿Acaso no concluye Gilles Deleuze dando en la clave?
2.8.13
Llegar a Nusch desde Rojas
"Tanto como cuesta desnacer. Un hombre
tiene un pie y lo pierde. Lo veloz
es cuanto anduvo
airoso por ahí pisando arrogancia,
rey y más rey. Un hombre
tiene un pie y lo pierde."
Con estos versos -titulados "Nusch pensando en Eluard en el 52"- fue el poeta chileno Gonzalo Rojas quien me hizo pensar en Nusch Eluard. Y también desear la mujer de mi prójimo, con mucho océano temporal de por medio. Versos que se dejan llevar por el surrealismo de Nusch, de Eluard, del resto de la corte y cohorte cuyo eco aún nos llega. Conocí una tarde de primavera avanzada a Rojas, una tarde de la que tengo dos recuerdos imborrables: la lectura, y comentario previo (o posterior, según le diera) de algunos de sus poemas y la firma de libros. De la lectura, aún me viene su cadencia y ritmo pausados de voz, y su dulce pero ya quebrado y lento tono que, no obstante, embriagaba. Ochenta y ocho años no le estaban pasando en balde. De la firma de libros, la lentitud atenta, carente de presura y ajena a la cola que se había formado, y también aquella caligrafía entera, de trazo suave y finamente perfilado, que solo los viejos herederos de la cultura antigua poseen.
Nusch, la musa de las musas, "una diosa de la hermosura" que la denomina Rojas, tan amada, tan deseada, tan mostrada. ¿Enloquecida por aquel vínculo posesivo y dominante del juego ordenado por Paul Eluard? Aun sabiendo de su existencia -siempre en función de los artistas y cortejadores de turno- no me había parado a pensar en ella. Esos mundos me pillan grandes, no por su ámbito o por su temporalidad vertiginosa, sino por la personalidad de la mujer. ¿Hay alguna diosa o virgen de las mitologías que tenga la actualidad que nos ofrece a través de sus poses? Sí, Nusch Eluard también pertenece a un mundo de mitos. Rojas me lo dio a entender.
1.8.13
Seguir las sombras
"Hay que seguir, una vez más, la sombra
por el nocturno callejón..."
recita Francisco Brines (los poetas recitan más que escriben e incluso declaman frente a nadie, ni siquiera con el espejo delante porque prefieren imaginar la escena) Y los que creemos que no hay una sola sombra, ni siquiera la inmediata, la del primer plano, sino que somos muchas sombras, algo así como una proyección que nace y muere sobre sí misma, ¿a cuál de ellas deberíamos seguir? "Serás (seguirás) tantas sombras cuantos hombres seas", sugiere la voz profunda de uno de esos hombres interiores que se lleva a cuestas.
31.7.13
Manuel Rivas y la memoria fecunda
Escritor Manuel Rivas: "Es muy ilustrativo que la diosa de la memoria, Mnemosine, sea la diosa más fecunda. Por razones de negacionismo político, la palabra memoria acabó teniendo unas connotaciones casi subversivas, algo sumamente ridículo. Somos lo que recordamos, pero también somos lo que olvidamos."
Hijos de la memoria, hijos del olvido. Siempre en la frontera de la difícil elección. Campo de la discordia. Si bien esa partida entre pulsiones opuestas recorre nuestra vida con amarga indecisión, proporciona sus compensaciones. Tal vez las únicas que indican un camino que merece la pena. Insiste Rivas: "La madre de las Musas, Mnemosine, es la diosa más fecunda, lo que significa que la música, la danza, la literatura se nutren de la memoria, una memoria fermentada por la imaginación, que es lo que permite que la boca de la literatura, necesaria en estos tiempos de sustracción de palabras, pueda atravesar lo que los arqueólogos denominan la línea de lo inaccesible."
Tal fue el origen de las artes, tal su desarrollo por milenios. ¿Seguirá siendo la memoria aquella llamarada que dé sentido y razón a la existencia? ¿Basta la literatura para ocupar el espacio del que nos roban la expresión? Incierto futuro inmediato por el que el escritor apuesta de este modo: "Siempre podemos ir un poco más allá. La historia también es aquello que contamos sobre la historia. Entonces ese miedo a la memoria, ese miedo a la historia, en el fondo es un miedo a la imaginación, a la creación, a atravesar límites."
¿Estamos a tiempo de conjurar el miedo y tomar el timón de la imaginación? ¿Se ha extendido ya ese pavor? El sotobosque arde. No sabemos si prenderá nuestros bosques o si los hombres se habrán convertido en nuevos Prometeos que sepan reconducir el fuego.
Hijos de la memoria, hijos del olvido. Siempre en la frontera de la difícil elección. Campo de la discordia. Si bien esa partida entre pulsiones opuestas recorre nuestra vida con amarga indecisión, proporciona sus compensaciones. Tal vez las únicas que indican un camino que merece la pena. Insiste Rivas: "La madre de las Musas, Mnemosine, es la diosa más fecunda, lo que significa que la música, la danza, la literatura se nutren de la memoria, una memoria fermentada por la imaginación, que es lo que permite que la boca de la literatura, necesaria en estos tiempos de sustracción de palabras, pueda atravesar lo que los arqueólogos denominan la línea de lo inaccesible."
Tal fue el origen de las artes, tal su desarrollo por milenios. ¿Seguirá siendo la memoria aquella llamarada que dé sentido y razón a la existencia? ¿Basta la literatura para ocupar el espacio del que nos roban la expresión? Incierto futuro inmediato por el que el escritor apuesta de este modo: "Siempre podemos ir un poco más allá. La historia también es aquello que contamos sobre la historia. Entonces ese miedo a la memoria, ese miedo a la historia, en el fondo es un miedo a la imaginación, a la creación, a atravesar límites."
¿Estamos a tiempo de conjurar el miedo y tomar el timón de la imaginación? ¿Se ha extendido ya ese pavor? El sotobosque arde. No sabemos si prenderá nuestros bosques o si los hombres se habrán convertido en nuevos Prometeos que sepan reconducir el fuego.
30.7.13
Adiós al sin-ego El Bolo Flores
Clarividente y sincero, ¿o solo irónico?, Marco Antonio El Bolo Flores: “No tengo ego. Si lo tuviera, me mantendría releyendo mis libros. Hay gente a la que sí le gusta solazarse leyendo lo que publicaron. Yo no me acuerdo de lo que escribí en Los compañeros, ni en Los muchachos de antes”, citaba en una entrevista de hace tiempo, haciendo referencia a algunas de sus obras. Tal vez fuera solo un guiño a su vejez, pero a mí se me antojan palabras contundentes. ¿Será que sus experiencias personales y sufridoras eliminarían el lado mas viscoso y destructivo del ego? Apuntemos: ¿cuántos de los escritores, blogueros, predicadores o políticos al uso no se regodean cada día en sus textos o imágenes? Cultos presuntuosos. Pérdida del tiempo. Ahora, El Bolo Flores, escritor largo -poeta, narrador, ensayista- y resistente guatemalteco a quien todas las vicisitudes revolucionarias y dictatoriales debieron de poner a prueba su ego, ha muerto en un accidente de circulación. En eso acaba la domesticación o el exceso de ego, en el polvo y las cenizas.
29.7.13
La voluntad de ver en Cristina García Rodero
Despertar a un nuevo día y no ver. Salir a la calle y no ver. No siempre la mirada exterior funciona. No siempre la introspección urgente muestra el paisaje interior. Algunas claves de Cristina García Rodero: "En el mirar está el sentir, está el interrogar, el profundizar." ¿Tan poco habituados estamos a mirar? "Una cosa es ver y otra es mirar. Cuando salgo a la calle no veo nada; sin embargo, cuando cojo la cámara suceden muchas cosas, porque hay una voluntad de ver, de mirar. Y si miras, suceden cosas. Fotografiar es querer ver. Querer ver con sentimiento." Debe ser el valor y el poder de la tercera pierna, que diría Clarice Lispector: "...Sé que únicamente con dos piernas es como puedo caminar. Pero la ausencia inútil de la tercera me hace falta y me asusta; era ella la que hacía de mí algo hallable por mí misma, y sin necesitar siquiera inquietarme con ello." Cristina García Rodero aprendió, aprehendió, y hay que ver de qué manera, con su tercera pierna, la de la cámara. El objeto espera, aunque no se encuentre siempre en el mismo sitio. La mirada, pues, como voluntad.
28.7.13
La muerte en el búho. Sadeq Hedayat
"¡Solo la muerte no miente! ¡Solo la muerte!", exclama Sadeq Hedayat en su magistral El búho ciego. Pero qué integridad tan poco meritoria, ¿no? En el no-existir tampoco ha lugar para el valor de una integridad humana. No obstante, el pensamiento sirve para comprender de qué somos capaces e incapaces los vivos. Continúa el persa: "Somos hijos de la muerte. Su presencia aniquila todas las supersticiones. Ella nos salva de las falacias de la vida y, desde las profundidades mismas de ésta, nos llama y nos atrae hacia sí." Pensamiento repetido desde las primeras culturas literarias, que Hedayat actualiza. Porque las palabras hay que actualizarlas: aun diciendo lo mismo que los clásicos es preciso volver a pronunciarlas. Solo se me ocurre: lo verdaderamente estimable para los humanos es ir aniquilando las supersticiones en vida. Para evitar que la muerte se apunte tantos que no le pertenecen.
27.7.13
El apocamiento por la grandeza del mundo
Maestro vedanta advaita Ramana Maharshi: "...la verdad se encuentra más allá de las palabras. No admite explicación." Y sin embargo ¿cómo renunciar a la palabra, una de las herramientas que ha crecido tanto hasta el punto de hacernos creer que ella es la Verdad en sí misma? Las religiones e ideologías que han recorrido el cielo y la tierra de la historia humana han hecho de la palabra su templo (y su fortaleza, y su medio de perseverancia, y su útil de penetración en las conciencias) Probablemente ese uso haya devenido en abuso (y en límite, negación, freno) Hasta el mismo Maharshi, desde el momento que emite una expresión verbal está cediendo a las palabras y, por lo tanto, edificando un determinado concepto. Acaso la verdad no es sino el impulso: algo nada ideológico y sí muy físico, natural. "La verdad carece de sentido, la grandeza del mundo me apoca", escribe Clarice Lispector. Aun sabiendo que la verdad, como absoluto, no se tocará jamás, hay que seguir prospectando por doquier. Para dejarnos apocar por la grandeza pero no ceder a la miseria. Para seguir escribiendo. Para seguir reduciendo la influencia de una verdad ideológica y palpar la endeble verdad de nuestro vivir (ser) cotidiano.
26.7.13
Rizar el rizo: transgresiones
¿Desmerecen o son insuficientes las transgresiones lineales, aquellas que se acometen en el mismo plano o manifestación del ser de cada individuo? Tal vez las transgresiones más auténticas son las que se proyectan más allá del límite de una actividad. Las que se cruzan y aparean con otras manifestaciones con las que, en principio, parece que nada tienen que ver. Roland Barthes, de nuevo: "Liberación política de la sexualidad: es una doble transgresión de lo político por lo sexual y viceversa. Pero eso no es nada: imaginemos ahora introducir de nuevo en el campo político-sexual así descubierto, reconocido, recorrido y liberado...una pizca de sentimentalidad: ¿no sería esto la última de las transgresiones? ¿la transgresión de la transgresión? Porque a fin de cuentas eso sería el amor: que regresaría, pero en un lugar distinto."
E incluso opuesto, me da en pensar. ¿Fusión de lo épico y de lo lírico? ¿Eros y Tánatos cómplices y amantes transgresores en territorios aparentemente de antípodas? La sexualidad que tiende al extremo del aburrimiento reclama incentivarse, recrearse. La política que escora hacia el apartamiento de los ciudadanos se descalifica y requiere una cierta dosis de amor. Uno quiere ver en ese margen recóndito que permanece de concepto generoso y desinteresado entre ciertos individuos políticos (nada de profesionales) una mano tendida. La transgresión natural. La purificación de lo privado y de lo público, en un bucle que se debe mutuamente.
25.7.13
Homenaje al cuchillo
Bermúdez de Castro, arqueólogo de Atapuerca: "Aquellos homínidos no vivían permanentemente en las cuevas. Eran nómadas, se acogían en las cuevas para protegerse o cazar". Y muestra el pequeño cuchillo de sílex hallado, increíble para nuestra mirada moderna y sofisticada.
Sin cuchillos como el que han encontrado en Atapuerca, datado en un millón cuatrocientos mil años, no existiría lo que hoy llamamos literatura. Ni la ciencia, ni sus aplicaciones, ni la comunicación sofisticada, ni el transporte, ni todas las expresiones del arte...Es decir, ni los homínidos que hoy osamos denominar hombres, aunque aún dejemos mucho que desear para que el término se escriba con mayúsculas. Esa herramienta -que no arma- me conmueve, no obstante su apariencia de tosquedad. Y sin embargo fue un invento sofisticado en su momento, que implicaba no solo capacidad mejor y más diestra para la supervivencia, sino también de avance en las capacidades manuales y alimentarias de los grupos sociales de su tiempo. Por lo tanto significa superación (a mayores lo podemos denominar progreso, evolución o perfeccionamiento) Aunque los especialistas ya nos dan pistas e incluso descripciones del uso de ese cuchillo y de tal labor extraen comportamientos y, consecuentemente, proyectan formas de vida de aquellos pobladores del Sur de Europa, cada cual somos muy libres para imaginar.
Los hombres de la intemperie vivían una simbiosis no solo con el medio sino con su propia experiencia. Aquellos homínidos eran su experiencia y también su imaginación. Eran su acervo cultural y el riesgo y la decisión de probar lo nuevo. No tenían elección, el instinto fue más allá de sí mismo, reconstruyéndose. Antes de la palabra más o menos precisa, y no digamos de la narración oral y de la literatura, existía el impulso del poderoso y sabio instinto. No, es obvio que en principio no fue la palabra, por más que los textos sacros de la cultura occidental la exalte. Mi reconocimiento al cuchillo y con ello quiero decir a quienes lo fabricaron, lo manejaron y se entusiasmaron con el hallazgo y sus resultados. Visto en perspectiva la humanidad es el asombro. La palabra proviene del cuchillo, de muchos cuchillos, raspadores, bifaces, azagayas, arpones...¿No será esta trayectoria lo verdaderamente sagrado?
24.7.13
Clarice Lispector y su pasión
"Para seguir siendo humana, ¿mi sacrificio será olvidar?". Una pregunta que el personaje de La pasión según G.H., de Clarice Lispector, se hace en las primeras páginas. "Ahora sabría reconocer en el rostro corriente de algunas personas que...que ellas olvidaron. Y tampoco saben que olvidaron o que olvidarán." ¿Será también el olvido una especie de aprendizaje a la contra? No se trata de un a modo de desaprender. No es que se desaprenda. Es que se deja de tener interés: acaso por ello también llega el olvido. ¿Como una exigencia de la necesidad de sobrevivir entre la exigente sociedad? Intuyo que estoy empezando a leer un texto nada corriente y tampoco nada sencillo...salvo que entre en mí por las zonas más perceptibles y sensibles de la mente. Las que se apartan de lo lineal y, sobre todo, de lo cultural.
23.7.13
Mariana Alcoforado y sus cartas
Mariana Alcoforado: "...Me consumisteis con vuestras asiduidades, me enardecisteis con vuestros arrebatos, me encantasteis con vuestras complacencias, me convencisteis con vuestros juramentos, mi inclinación apasionada me sedujo y el resultado de estos comienzos tan agradables y tan felices son lágrimas, suspiros, y una muerte funesta, sin que yo pueda hacer nada para remediarlo." Mariana o el lamento, Mariana o la decepción, Mariana o el reproche (hacia sí misma y hacia el otro), Mariana o el dolor del despecho, Mariana o el amor que crece (otros dirían el amor compulsivo) o bien el crecimiento de uno mismo en base al amor, Mariana o el sentimiento (amoroso) inextinguible...No andaba descaminado Rilke al hablar de Cartas de la monja portuguesa de la siguiente manera: "...nunca se nos ha mostrado con tanta evidencia que lo esencial del amor no residía en lo compartido, sino en esto: en que uno fuerza al otro a transformarse en algo, a transformarse infinitamente, a transformarse en lo más extremo que sus fuerzas sean capaces de alcanzar." Que las Cartas fueran escritas en 1669 hace pensar en lo moderna y renovadora que puede ser siempre la literatura. ¿O todo está ya escrito?
Nota. Releer un texto clásico al cabo de los años. Percepciones diferentes, sorprendentes, a medida que tenemos más edad, que entendemos las cosas de otra manera. Recomendable la última edición que conozco (la penúltima, supongo) editada por Libros del zorro rojo, en traducción exquisita de Enrique Badosa y con ilustraciones de Milo Manara.
Nota. Releer un texto clásico al cabo de los años. Percepciones diferentes, sorprendentes, a medida que tenemos más edad, que entendemos las cosas de otra manera. Recomendable la última edición que conozco (la penúltima, supongo) editada por Libros del zorro rojo, en traducción exquisita de Enrique Badosa y con ilustraciones de Milo Manara.
22.7.13
Caída del caballo de Antonio López
Para Antonio López, eximio pintor realista e hiperrealista, el arte ha tocado fondo: “Está en manos del dinero y tiene todos los fallos de una sociedad prepotente y caprichosa que ha perdido el norte”. ¿Caída del caballo del pintor? ¿Revelación divina? ¿Nuevo descubrimiento de las Américas? Ruego se me permita la ironía. Independientemente del estilo cultivado por López -que no es precisamente, salvo determinadas obras que me pueden gustar un pelín, lo que me lleva al huerto- el pintor y, a veces escultor con su hermano de por medio, tiene que saber de sobra que el dinero siempre ha estado en una especie de esencia paralela del arte. Lo ha sufragado, alterado, condicionado o, simplemente, comprado. De qué manera lo ha enfangado o ha traicionado otras realizaciones lo dejo al imaginarium de cada cual.
A uno le viene a la mente cierto conjunto, ¿monoconjunto?, de la actual realeza española en el patio clasicista del Museo Patio Herreriano, cuya realización dudo haya estado dictada por el arte. Aparte de la irrupción estética inadecuada en el espacio. Entonces, ¿solo está allí instalada por fidelidad de las autoridades o por puro amor al arte de los artistas realistas? Cierto, discúlpenme de nuevo; hoy me he levantado con la pata izquierda.
A uno le viene a la mente cierto conjunto, ¿monoconjunto?, de la actual realeza española en el patio clasicista del Museo Patio Herreriano, cuya realización dudo haya estado dictada por el arte. Aparte de la irrupción estética inadecuada en el espacio. Entonces, ¿solo está allí instalada por fidelidad de las autoridades o por puro amor al arte de los artistas realistas? Cierto, discúlpenme de nuevo; hoy me he levantado con la pata izquierda.
21.7.13
La mano de obra guerrera
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Para quien se olvide de qué se nutren los ejércitos, tanto en el espacio como en el tiempo llámese historia o patria: "...Todos los que llegaban eran gente pobre. Unos eran peones de hacienda, otros eran de los que viven las orillas de los pueblos y trabajan un día de adoberos y al siguiente de aguadores, otros eran cerreros, gente que vive en el monte haciendo un poco de leña, un poco de carbón, matando un venado. Raro era el que llegaba con un caballo, más raro el que traía una escopeta, algunos llevaban machetes u hoces, la mayoría no llevaba nada. Todos tenían hambre, cosa que habría de convertirse en una de nuestra mayores preocupaciones". Entresacado de la novela Los pasos de López, de Jorge Ibargüengoitia. Pero tamaña historia narrada, novelada, ¿no recuerda acaso y también la procedencia y el destino de la mano de obra obrera? Disculpas: ya sé que es más fino llamarlo incorporación al mercado de trabajo. Por cierto, ¿de dónde vendrá cierta expresión que se nombra como el ejército de parados?
20.7.13
El mirall pervers de Francesc Cornadó
Poeta Cornadó:
"El espejo perverso te devuelve mentiras,
se reflejan en él imágenes antónimas
y cuando el sol irisa las gotas de rocío,
este espejo malvado te muestra las culebras"
¿Hay, por ello, que dejar de mirar el espejo perverso, el mirall pervers que dice Francesc Cornadó? Tal vez hay que mirarlo de otra manera. Porque el espejo no está enfrente, cual mero objeto estático. Todo lo que dice es aquello que se expresa dentro de nosotros. Además, el espejo perverso es uno de los cuatro que nos reflejan. Los otros, según el poeta, a saber: el espejo del tiempo, el espejo roto y el espejo cuadrático. Mi opinión es que más que dejarnos engañar por el espejo perverso deberíamos sortear -las suertes siempre son un tipo de engaños- al espejo. No hay cuatro espejos, sino cuatro personas del espejo que sucediéndose unas a otras o combinándose de forma aleatoria -¿o acaso hay un orden recóndito ineludible?- nos van mostrando nuestro rostro. Sin posibilidad de escape. Para disfrutar léase Los cuatro espejos cuadráticos de Quadreny. Sorprendentes.
18.7.13
Cotidianidad
Las noches de verano huelen a huevos fritos con patatas, suena el clic de la botella sobre un vaso y el chap de una lata de cola que se abre, se escucha el fragor de cubiertos en las cocinas, las luces de los interiores se reducen, llegan a las casas los ecos de las terrazas del vecindario escasamente ocupadas, las voces de televisiones diferentes se cruzan con mayor o menor estridencia. Casi casi son calcos de otros tiempos. Si no fuera porque las tecnologías digitales varias han reconducido las costumbres de la víspera de la medianoche y porque quien más y quien menos todavía se da a unas vacaciones, más breves que amplias, podría parecer que sustancialmente en poco han cambiado las prácticas de los españoles. Haya cambiado lo que haya cambiado, ese mix de vida callejera de poco gasto y la pervivencia de las cenas familiares forman parte del célebre colchón que está conteniendo la marmita social.
Acaso son estas las pequeñas pero profundas cosas que aún mantienen cierta vertebración -la de las personas, no la de las instituciones ni la de los poderes y regalías- entre nosotros. Si las reuniones caseras, las charlas de velador y los encuentros en las aceras sirven para tocar las llagas y proponer claridades que desplacen fes indeterminadas, bienvenidas las noches de verano. Puede que haya que recordar una vez más a Mariano José de Larra, que en cada línea de cada artículo daba en la diana de nuestra manera de ser: "Borremos, pues, de nuestro lenguaje la humillante expresión que no nombra a este país sino para denigrarle; volvamos los ojos atrás, comparemos y nos creeremos felices". Desde luego al gran reportero madrileño no le faltaba ironía y buena voluntad. Y escaldado estaba. Tal vez porque sabía que no es cosa fácil confiar ni en el de al lado ni en los que confían los de al lado.
17.7.13
La palabra mediana de Barthes
"Al hablar no estoy seguro de que busco la palabra justa; busco más bien evitar la palabra estúpida. Pero como siento cierto remordimiento por renunciar demasiado pronto a la verdad, me atengo a la palabra mediana". Roland Barthes por Roland Barthes. ¿Una solución de compromiso? Ciertamente no es fácil dar con la palabra adecuada en un marco de ideas imprecisas y de otras que se difuminan. Las ideas tienden a desatarse por mucho que se intenten agrupar. No estoy seguro que el lenguaje haya dado con las claves para expresar la verdad. De ahí el riesgo de que lo que Barthes denomina palabra mediana (¿qué media realmente? ¿entre qué términos se sitúa?) no sea sino una forma velada o simulada de estupidez.
16.7.13
Homero Aridjis, trashumante
Poema de Homero Aridjis:
"Tu amor es el caballo de tu espíritu
móntalo con energía
y pasarás galopando el sendero de la locura"
No le parece al poeta bastante caballo desbocado el espíritu de por sí. Esa propuesta de cabalgarlo con sobrepeso ¿ayuda a salvar el bache? Somos trashumantes por naturaleza, primaria y consciente. Tal vez el amor sea accidente o espejismo del camino. Aunque a los jóvenes y a los poetas les guste verlo como acicate o salvación.
15.7.13
Galileo, feliz
Otra de mis secciones favoritas de algún que otro periódico suele ser la entrevista de contraportada. Siempre hay -a poco agudo que sea el reportero- alguna brizna luminosa. De una entrevista a Antonio Hernando, científico con cargo de responsabilidad en un área del CSIC:
Pregunta. ¿Cómo se llevan la ciencia y la moral?
Respuesta: Bien. Mientras el cerebro sepa que es mejor no ir a lo bruto por la vida.
Pregunta: ¿Y con Dios? ¿Se hablan?
Respuesta: Dios es la materia. Nos da pistas el catecismo cuando dice aquello de que omnipresente, omnipotente. ¡Son propiedades de la materia! Está clarísimo.
Pienso en Galileo, en todos los Galileos que han sido humillados, perseguidos y menospreciados. Y con cuya memoria no han sido suficientemente justos sus perseguidores tradicionales. Pienso en lo contento que estaría escuchando esta voz clarísima. Galileo, feliz (en lo que quede de él en su transformada y acontecida materia)
14.7.13
Cuerpos en la calle
Yuri Herrera, escritor mejicano: "En estos días siempre estamos caminando junto a un cuerpo tirado en la calle. Ya no es posible hacer como que no lo vemos". Nada de metáforas. La información nos cuestiona. No vale ya cuestionar la desinformación. La crítica es explícita no tanto respecto a los medios como en lo que se refiere a la manera de aceptar y digerir la información por parte de los individuos. El que no sabe lo que ocurre es porque no quiere. En materia de tiempo y de espacio, de cercanía y de lejanía, de calidad y de cantidad. Cierto que hay mucha información velada, desfigurada o dirigida, pero se pueden encontrar alternativas de saber lo que acontece. Error añadido: pensar que lo que ocurre a miles de kilómetros no nos afecta y no llegará. Peor error: perder el tiempo que deberíamos utilizar para comprender y por lo tanto para saber reaccionar.
13.7.13
Chema Madoz: leyendo imágenes
Las imágenes se leen como la cerveza artesanal o trapense se come. Las sensaciones no son solo parte de la realidad; tal vez son una buena parte de la explicación de la realidad. Lo más aproximado a la verdad de las cosas. Chema Madoz construye las imágenes a partir de conceptos cerrados que se han instalado en nosotros, engañándonos de tan obvios que son. Conceptos que recupera para reinventarlos. Para diseñar otro objeto. El ojo ¿ve una realidad o dos? ¿Se impone la que Madoz crea sobre la tradicional que está en lo más hondo de la retina, archivada y clasificada? Por supuesto, los objetos del fotógrafo trascienden su practicidad para instalarse en el goce y el asombro que nos deja pasmados.
12.7.13
Barbara Probst y el arrojo
"Para empezar, soy una niña...", dice la prensa que fue lo primero que escribió Barbara Probst Solomon con ocho años. ¿Frase de obviedad inocente o predisposición inconsciente al arrojo? Barbara saltó a la historia de la audacia con veinte años cuando participó en un plan exitoso para liberar de Cuelgamuros (la construcción del hiriente Valle de los Caídos) a Nicolás Sánchez Albornoz y a Manuel Lamana (andando el tiempo, historiador el primero y escritor el segundo) Tal vez aquel paso fuera una confirmación de su obcecada determinación infantil. O puede que simplemente siguiera el hilo de la aventura de la vida, que nunca sabes hasta dónde te lleva. ¿Cuántos se plantearon en temprana edad algo semejante a ese para empezar de la Probst?
11.7.13
¿Tedio en Pessoa?
Una de las baldosas de esa habitación extensa que es el Libro del desasosiego: "He llegado a ese punto en el que el tedio es ya una persona, la ficción encarnada de mi convivencia conmigo mismo". Me cuesta creer a Pessoa. No en vano generó tantos otros yo y todas las acciones y pensamientos de sus otros yo como para acabar siendo víctima del aburrimiento existencial. ¿O precisamente fomentó sus constelaciones y las hizo habitar con seres paralelos para evitar sucumbir al tedio que, eso sí, puede acecharnos a los mortales? Su manera de exorcizar la encarnación de la exigente convivencia consigo mismo.
9.7.13
El peligro para Ceronetti.
Guido Ceronetti: "El mayor peligro es la atracción siempre fortísima que para el hombre público ejerce el dinero: eso no es un placer, sino una enfermedad repugnante". Cita oportuna para la época que vivimos. Nada nuevo en la historia. Mal agudo en unos, crónico en otros. Lo malo de esta enfermedad es que se normalice y que sea aceptada por la sociedad como regular e inevitable. Algo así como acontece con el cáncer que se manifiesta en los cuerpos, que ya no es algo a ocultar y si fuera posible a temer más que lo justo. No estaría bien que me reservara la frase que Ceronetti transcribe a continuación: "En lo que respecta al dinero, hay que ser siempre despiadados al controlarlos; destituirlos, o meterlos en la cárcel, o mandarlos al patíbulo, si son avaros". Taxativo el sabio: ¿por diablo o por viejo?
8.7.13
Anima vagula
Fue en los tiempos en que leímos Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar. Corrió de boca en boca y entusiasmó de corazón en corazón. Los versos del emperador sufrían traducciones lineales que no acertaban mucho y otras académicas que situaban una barrera entre el césar y nosotros los súbditos lectores.
"Animula vagula blandula
Hospes comesque corporis
Quae nunc abibis in loca
Pallidula rigida nudula
Nec ut soles dabis iocos"
Fue un tiempo en que nos escribíamos, nos dedicábamos con entusiasmo libros ajenos -¿puede ser ajeno acaso un libro que nos ha tocado, que nos ha removido o dado placer? ¿puede ser ajeno un libro con el que se nos obsequia y de alguna manera se nos reconoce?- y nos entregábamos con ellos. La traducción que me hicieron, más libre, pero más ajustada e íntima, decía:
"Mi pequeña alma, errante, cariñosa
Que habitas mi cuerpo
Ahora partirás a otros lugares
Pálida, rígida, desnuda
Y ya no me ofrecerás tus juegos, como acostumbras."
Que habitas mi cuerpo
Ahora partirás a otros lugares
Pálida, rígida, desnuda
Y ya no me ofrecerás tus juegos, como acostumbras."
¿Traducción, dedicatoria o premonición?
7.7.13
Un instante en dos versos de Martí i Pol
Estremecimiento en la nuca leyendo Paraules al vent, de Miquel Martí i Pol:
"Descubristeis que en sólo un instante
puede amarse como en toda una vida..."
El amor es hijo del viento. De lo que no se detiene, de lo que no envejece, de lo que no se ritualiza. El lector se para y pregunta: ¿cuándo dices, poeta, que sucedió?
6.7.13
Strindberg y su Coram Populo
Regocijo, una vez más, al releer el fascinante CORAM POPULO, un a modo de prefacio dramatizado de la novela Inferno, de August Strindberg. Hilarante anti-mito que satiriza las pugnas en el Paraíso, la tragedia de Dios, el pulso de su contrapoder Lucifer, la crisis del tinglado y la desesperación del autoerigido Creador. Este pequeño tesoro de Strindberg nos lleva a pensar si tiene sentido a estas alturas reescribir la mitología, refundirla o simplemente valorar la existente, y ya bastante olvidada, en clave de humor. Aquí un retazo:
"...
DIOS (irritado)
Me arrepiento de haber creado al hombre sobre la faz de la tierra; se ha vuelto más fuerte que yo, y no sé ya cómo gobernar a esa multitud de locos y necios. ¡Amaimon, Egyn, Paymon, Oriente, liberadme de esta pesada carga: arrojad el globo terráqueo, sin ninguna consideración, a los abismos! ¡Que la maldición caiga sobre la cabeza de los rebeldes! Colocad al frente del planeta maldito la horca, señal de crimen, de castigos y de sufrimientos.
Entran Egyn y Amaimon.
EGYN
¡Señor! ¡Vuestra cruel voluntad y la palabra pronunciada han obrado su efecto! La tierra ha perdido su órbita; las montañas se desmoronan, las aguas inundan la tierra; el eje apunta al norte, al frío, a las tinieblas; la peste y la hambruna causan estragos en las naciones; el amor se ha trocado en odio mortal, la piedad filial en parricidio. ¡Los hombres se creen en los infiernos, y vos, Señor, habéis sido destronado!
DIOS
¡Auxilio! ¡Arrepentido estoy de haberme arrepentido!
..."
5.7.13
¿La música amansa a las fieras?
Christopher Cerf, compositor de la canción de la serie Barrio sésamo se sintió avergonzado cuando se enteró que la sintonía había sido utilizada para torturar a los presos islamistas de Guantánamo. "Cuando me ponían aquella música de manera distorsionada y a gran volumen no me oía ni lo que pensaba", escucho decir en un documental a un ex-preso que fue puesto en libertad sin cargos tras tres años preso. A raíz de aquello el compositor Cerf indagó sobre la utilización tradicional de la música por parte de los ejércitos en las guerras. La parte bonita de aquel tipo de música llamada patriótica o militar es que dio lugar a brillantes composiciones armónicas, independientemente de sus contenidos y de la exaltación de los valores nacionalistas y militares. No en vano muchos de los grandes y afamados compositores del XVIII y del XIX -sí, piénsese en Beethoven y en Strauss, por ejemplo- contribuyeron también a ella.
La parte oscura es cuando deriva la música en estridencia, ruidos y volúmenes que atraviesan los tímpanos o generan enorme y destructiva presión sobre otros hombres. Cuando forma parte de la guerra psicológica o de las torturas. Siempre nos parecía un inocente axioma aquello de: la música amansa a las fieras. ¿A qué fieras? Tal vez la realidad ha tornado la oración por pasiva y son ciertas fieras humanas las que maltratan y desequilibran a otros individuos. Christopher Cerf comenta críticamente "que si se utiliza la música para controlar el entorno del individuo y lo logra conseguirá quitarle su voluntad". Esta opinión es aplicable tanto para el enemigo como para los propios. Los soldados americanos en Afganistán o Irak escuchan en sus iPad sonidos fuertes y metálicos, de grupos como Drowning Pool, para abstraerse de todo tipo de sentimientos y luego disparar su adrenalina, que les haga mantener la tensión de sus acciones bélicas. ¿Hasta este extremo se llega que no parece siquiera que sea inicua la música? Siempre me pareció que las guerras son ante todo alienantes y aniquiladoras de todos los cerebros.
4.7.13
Los obituarios
Soy adicto a la página de obituarios de un periódico de tirada no solo nacional sino, como sus propietarios dicen, global. El término obituario me atrae más que el de necrología. Probablemente porque del segundo se había abusado y ya nos sonaba mal. Óbito es más novedoso que muerte. No sé si por ser esdrújulo y sonar más elegante, o por haberse pronunciado menos. El óbito es un acontecimiento a aceptar, que no a desear, quede claro. Pero no soy adicto a los obituarios por morbosidad, sino por los descubrimientos que nos aportan. A través de ellos me entero que aún existían hasta ayer princesas o reinas en exilios de oro, científicos importantes cuyos nombres y aportaciones no conocíamos el público, teólogos musulmanes de la liberación como acaece con sus colegas católicos de semejante onda, deportistas desterrados de los periódicos desde que no ganaron etapas ciclistas o marcaron más goles, valerosos exbrigadistas de guerras perdidas, artistas de cine cuya imagen eterniza el celuloide y hasta cierto punto nuestra memoria pero que se han ido pobres, decrépitos e ignorados, dictadores que habían vivido ocultos pero con su calidad de vida consentida...En fin, los obituarios constituyen esa especie de galería de personajes del zoo humano que han habitado durante sus últimos años el silencio. Como aquel caballero mercenario que forzó a cierto rey castellano a una jura perjura, muchos desterrados al olvido ganan su última batalla tras el fallecimiento. En el campo de batalla de los obituarios.
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