12.10.13

Ulises lloró
















Odisea, canto VIII: "Y se acercó el heraldo con el deseable aedo a quien Musa amó mucho y le había dado lo bueno y lo malo: le privó de los ojos, pero le concedió el dulce canto." Qué antiguo el ejercicio de la poesía y el canto, algo vinculado y recitado en alta voz. En la visita de Ulises a los feacios, el banquete es una reconciliación: "Y cuando hubieron arrojado el deseo de comida y bebida, Musa empujó al aedo a que cantara la gloria de los guerreros con un canto cuya fama llegaba entonces al ancho cielo: la disputa de Odiseo y del Pelida Aquiles." La narración declamada penetraba en todos los presentes. No era solamente un vehículo de relato de hechos acontecidos que iban trasladándose por doquier. Su misión residía en tocar los corazones. El seguro y firme Ulises no iba a ser menos. 

¿La poesía como dardo o como conciencia? Describe el relato homérico: "Entonces Odiseo tomó con sus pesadas manos su grande, purpúrea manta; se lo echó par encima de la cabeza y cubrió su hermoso rostro; le daba vergüenza dejar caer lágrimas bajo sus párpados delante de los feacios. Siempre que el divino aedo dejaba de cantar se enjugaba las lágrimas y retiraba el manto de su cabeza y, tomando una copa doble, hacía libaciones a los dioses." ¿Era el banquete lo reconciliador o el poder prodigioso de la poesía? En los orígenes de la cultura griega el canto y la poesía juegan ese papel de relajación, de encuentro, de exorcismo de los enfrentamientos . Dice Hans-Georg Gadamer al respecto en su libro Mito y razón: "Cuando surgen tensiones y amenaza la discordia, entonces se apela al rapsoda, que sabe fundar nuevos espacios comunes en la vida social." No puedo por menos que preguntarme si ese espíritu se mantiene hoy día en nuestras complejas sociedades, aunque sea bajo otras formas y otras atenciones. Afirma el sabio Gadamer que "los rapsodas jugaron desde los primeros tiempos ese papel y se implicaron ya en las primeras organizaciones sociales para eliminar la discordia que surgía." Uno, ingenua pero intencionadamente, desearía que en los foros de los gestores de toda clase se mantuviera presente la antiquísima figura del poeta. Naturalmente, no es poco si la mantenemos en el ámbito de nuestros hogares y en los núcleos sociales más inmediatos, por muy menores que estos sean. Pues si Ulises lloró al escuchar las narraciones de Troya, ¿no íbamos a hacerlo nosotros desde nuestra pequeñez? ¿Lo harán también alguna vez para desnudar sus debilidades y poblarse de cordura los hombres de poder de la Tierra? 




Pintura de Balbi López Santos



11.10.13

Las vanidades de Larry Fink




















El glamour de Hollywood al alcance de cualquiera de nosotros. Por supuesto, usted o yo somos la camarera que pasa entre los dos actores consagrados. Y aunque no lo seamos de facto, la mirada del fotógrafo nos coloca en medio de los vericuetos y telarañas del glamour: de las confidencias, los alardes, las circunspecciones, los riesgos, los desaires, las apariencias, la turbiedad, las traiciones...Un mundo que nos viene grande y a la vez del que nos sentimos de algún modo frustrados. Si fuera así siempre podríamos echar mano de una copla de Jorge Manrique: 

"Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado."

Consolación de tontos. O simplemente, que nuestra condición no podía hacernos concluir jamás en ese destino. Pero gozamos en cada imagen que Larry Fink nos brinda del cielo y el subsuelo de Hollywood.
























10.10.13

António Ramos Rosa dejó de escribir sol







"Estoy vivo y escribo sol"

Solo hay dos maneras de dejar de hacerlo: o que el astro desaparezca o que el poeta haya dejado de escribir la palabra poderosa. Pero puesto que ambas opciones parece que no han sido un hecho hasta la fecha, solo una tercera posibilidad acechaba: que el hombre muriera.

"Estoy vivo y escribo sol
Yo escribo versos al mediodía
y la muerte al sol es una cabellera
que pasa con fríos frescos sobre mi cara de vivo."

Un hombre que escribe Sol está escribiendo al Sol. Que es decir a la Vida. Todo lo que se escriba o se haya escrito después es consecuencia de la gratitud. ¿Cuántos de los hombres de este tiempo que no saben ya dónde mirar y a quién agradecer recuerdan aquello que les hizo nacer y les permite existir? Ramos Rosa, al escribir Sol, al responder con generosidad a la generosidad del Sol, se impregna del calor luminoso que fecunda la vida. Hace unos días no fue el Sol quien le traicionó, ni tampoco el abandono de la palabra. Tal vez fue solo un descuido.


"Estoy vivo y escribo sol
Si mis lágrimas y mis dientes cantan
en el vacío fresco
es porque abolí todas las mentiras
y no soy más que este momento puro
la coincidencia perfecta
en el acto de escribir sol
El vértigo es lo único de la verdad en ristre
la nulidad de todos los próximos parajes
navego hacia la cima
caigo en la claridad sencilla
y los objetos arrojan sus rostros
y en mi lengua el sol trepida
mejor que beber vino es más claro
ser en la mirada la propia mirada
la maravilla es este espacio abierto
la calle
un grito
el gran manto del silencio verde"




Fotografía de David Clifford


9.10.13

El mensaje vivo del jefe Seattle














"Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros enseñamos a los nuestros: que la Tierra es nuestra madre." Lo obvio se ha vuelto excepcional. Lo indiscutible parece olvidado. ¿Se enseña hoy en nuestras escuelas y universidades el mensaje del Gran Jefe Seattle de las tribus duwamish? ¿Se recuerda a los que legislan y representan a los ciudadanos el valor de aquello fundamental por lo que existimos? ¿Nos comportamos en nuestras conductas individuales como hijos merecidos o como réprobos? "Lo que acaece a la Tierra, les acaece también a los hijos de la Tierra. Cuando los hombres escupen a la Tierra se están escupiendo a sí mismos. Pues nosotros sabemos que la Tierra no pertenece a los hombres, sino que el hombre pertenece a la Tierra." El Gran Jefe podría parecer ingenuo hoy día, pero ¿alguien puede privarle de razón y sabiduría?





8.10.13

¿Qué pensaría Walter Benjamin de nuestros blogs?













Escribimos día tras día en nuestros blogs...¿solo para afirmar ocurrencias o también para someter las ideas a la mezcla y la dispersión con las de otros? Si solo fuera lo primero, apenas ejercerían una pequeña tarea de notarios de nuestras vidas diminutas, aunque como terapia nos apacigüe. Si las dejamos volar para que sean consideradas por los demás -no importa tanto que nos las acepten como que se lean y se valoren-  estaríamos produciendo una suerte de fecundación. Se pondría muy contento Walter Benjamin: "...Una verdadera actividad literaria no puede pretender desarrollarse dentro del marco reservado a la literatura: esto es más bien la expresión habitual de su infructuosidad." ¿Tan alejada vería Benjamin en su época la escritura de los hechos? "Para ser significativa, la eficacia literaria solo puede surgir del riguroso intercambio entre acción y escritura; ha de plasmar, a través de octavillas, folletos, artículos de revista y carteles publicitarios, las modestas formas que se corresponden mejor con su influencia en el seno de las comunidades activas que el pretencioso gesto universal del libro." ¿No es esto lo que hoy día los blogs, webs y otros recursos de la red informática proporcionan desde la dimensión individual o del pequeño grupo? Las palabras del malogrado filósofo alemán confirman hoy su tono clarividente y premonitorio. "Solo este lenguaje rápido y directo revela una eficacia operativa adecuada al momento actual. Las opiniones son al gigantesco aparato de la vida social lo que el aceite es a las máquinas." ¿Están abriendo los blogs y demás sistemas de redes una nueva etapa en que ya no son tanto las convicciones las que nos incitan a escribir como la vertiginosidad de los acontecimientos que vivimos?




7.10.13

Los cinco elementos de Fernando del Val














"Los cinco elementos
viento agua tierra fuego
el quinto la palabra"

Poeta Fernando del Val, en su libro Regreso al Metropolitan. ¿Estará fraguado el último en el crisol de los cuatro anteriores? Debe ser por ello por lo que uno degusta la palabra fuego la palabra tierra la palabra agua la palabra viento. A veces hasta la sazonada palabra palabra. Con todas sus consecuencias.




6.10.13

Cuando los indios iroqueses nos recordaban...

















Entre el blanco y el negro, la gama de colores se extiende en todas las direcciones cromáticas. Claro que también podría ser entre el amarillo y el verde, o el gris y el azul, porque los colores se expanden como los ecos. Y los ecos como las palabras fracasadas de los hombres, pero persistentes y tenaces en sus mensajes. "En los comienzos a nosotros se nos dijo que todos los seres humanos que caminaban sobre La Tierra habían sido provistos de todas las cosas necesarias para La Vida", empezaba el Mensaje de los Hau de no sau nee  -la Confederación de Las Seis Naciones de los Iroqueses-  al mundo occidental. Tal vez nos llega demasiado espiritual, pero no menos anhelante, mientras los acontecimientos y desgracias invaden cada día el mundo de las noticias, desplazando para muchos el de la provisión. "Se nos enseñó a mantener amor los unos por los otros y a mostrar un gran respeto por todos los seres de esta Tierra. Se nos ha enseñado que nuestra vida existe con la vida del árbol, que nuestro bienestar depende del bienestar de la Vida Vegetal, que nosotros somos los parientes más cercanos de los seres de cuatro patas. En nuestras costumbres, la conciencia espiritual es la forma más elevada de política." ¿Estaríamos dispuestos los occidentales de este aquí y ahora a rubricar ese párrafo? No sé qué entendemos hoy ni por espiritualidad ni por política; lo primero nos suena rancio y lo segundo tabú. Tan ciegos debemos estar. Pero silencio. Escuchad: creo que los ahogados de Lampedusa tienen también algo que decirnos con el lenguaje de los desposeídos, entre el oleaje de la injusticia...  



5.10.13

Marat-Sade














"Para distinguir lo falso de lo justo
necesitamos antes conocernos y yo no me conozco."

Habla de este modo Sade en la obra de Peter Weiss Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat. Hay días en que nuestro entorno recuerda el manicomio de Charenton. Allí se ponían en escena representaciones teatrales como parte de la terapia de los enfermos. ¿Qué tenemos nosotros? Se nos vende todo tipo de espectáculo mediático como personalizado, pero nada del mismo garantiza nuestro conocimiento. Sigue diciendo el personaje Sade de Weiss:

"Si pienso alguna vez que he descubierto algo,
en seguida lo dudo
y por fin sin piedad tengo que destruirlo."

Aquel Sade tenía más claridad que nosotros. Atrapados en una espiral donde no medimos ni la profundidad ni el peso específico de la ficción, llega un momento en que no sabemos si somos actores o espectadores. Perdidas las referencias lo peor que nos puede pasar es que no dudemos; sin duda no hay conciencia de la situación y por lo tanto el significado de nuestras vidas solo conoce la irreal libertad de Sísifo para ejecutar la obligación. ¿Qué elección nos queda, pues? 

"Lo que hacemos nosotros es tan solo el fantasma
de aquello que queremos;
nadie puede acceder a otras verdades
que a las cambiantes verdades de la propia experiencia."



4.10.13

No se fue Ángeles Santos

















"Vagos ángeles malvas
apagan las verdes estrellas.
Una cinta tranquila
de suaves violetas
abrazaba amorosa
a la pálida Tierra."    

Dicen que estos versos de Juan Ramón Jiménez le gustaban a la pintora. Y ella reconocía que entre sus manos las estrellas se encendían más bien. Aún quedan pintores, y hay tantos en el mundo que solemos olvidarles. ¿Por qué? No lo sé. Acaso es el precio de su estallido de miradas, de colores, de formas, de sensaciones. Hay muchos más pintores que los que la sociedad puede asumir. Pero eso es un problema de la grey, no de los seres creativos. Hay tantos pintores como insectos. Y yo nunca dudo de la belleza de los insectos, como tampoco de la belleza que rescatan los pintores. ¿Quién se acordaba a estas alturas de Ángeles Santos? Ah, ¿pero no había muerto?, me dice hoy un amigo. Un pintor, aunque pinte poco o haya dejado de pintar, nunca desaparece. Porque un pintor solo deja de ser una mera persona cuando muere, pero queda de él una cierta transcendencia. ¿Porque un pintor es sobre todo su obra? Qué cursi. Pero ¿quién puede negar a un pintor su derecho a pasar la vida reinventando el mundo? ¿Quién puede prescindir de sus narraciones aunque ya no viva?






3.10.13

Juan Ruiz bien lo sabía














"De todos los pecados es raíz la codicia:
ésta es tu hija mayor; tu mayordoma, ambicia:
ésta de alférez hace, y en la tu casa oficia;
ésta destruye el mundo, sostenta la justicia."

El Arcipreste de Hita, Juan Ruiz, bien que lo sabía en su tiempo. Cuando los nombres y los rostros eran otros, no sé si menores o solo más escasos. ¿Hacen falta citarlos y ponerlos hoy? Abrir el periódico y disponer ya de una amplia relación de despropósitos. La que los mercados dicta y aumenta cada día con todas sus alevosas y colaterales secuelas. Cuenta Robert Burton que Hipócrates y Demócrito dialogaban sobre las tareas que atan a los hombres y como el segundo se riera, fue inquirido por Hipócrates sobre qué le hacía tanta gracia. "Me río de las vanidades y de las rivalidades de este tiempo  -dijo Demócrito- y de ver a los hombres tan carentes de cualquier acción virtuosa, que van a la caza de oro de forma tan alocada, sin poner fin a sus ambiciones." No es la historia la que se repite, sino la codiciosa tendencia a la destrucción de los hombres, me temo.  




2.10.13

Borges: Poesía en voz alta
















¿Leer poesía para el silencio? Dudoso sentido. "Cuando leemos versos que son realmente admirables, realmente buenos, tendemos a hacerlo en voz alta." Jorge Luis Borges sabía más por Borges que por diablo o por viejo. Hay una clase de poesía que uno requiere de testigos, a los cuales leérsela. Y en la ausencia de estos, nada nos impide recitar los versos en voz alta, en solitario, escuchándonos. "Un verso bueno no permite que se lo lea en voz baja, o en silencio. Si podemos hacerlo, no es un verso válido: el verso exige la pronunciación. El verso siempre recuerda que fue un arte oral, antes de ser un arte escrito, recuerda que fue un canto", matiza en una de sus conferencias el escritor argentino. La fonética y la exclamación al servicio de la traslación de las palabras a los otros. Naturalmente, siempre queda, señor Borges, cuando no es posible leer en voz alta, el recurso a la representación interior para mantener el espíritu y el significado: leerlo con énfasis desde el espacio más íntimo de nuestro cerebro. Un recurso que nunca debe anular la verdadera misión poética, digamos. El mundo, o mejor dicho, los hombres nunca han dejado de estar necesitados de ella.


1.10.13

Angelus Novus















"El destino de una revista es hacer patente el espíritu propio de su época." Walter Benjamin. El exiliado hombre de Portbou no llegó a hacerla (murió antes de los cincuenta, ¿suicidado o asesinado?), aunque la tenía en mente con el título de Angelus Novus. Malos tiempos aquellos suyos para lanzar una revista de pensamiento. Pero ¿malos o más necesarios que nunca para ejercitar el pensamiento? Benjamin: "La actualidad de ese espíritu es más importante para ella que su unidad o claridad." No sé si con ese espíritu sacan a la luz Josep Ramoneda y otros su La Maleta de Portbou, ni si tendrán éxito. Aunque el verdadero triunfo ya es poner en marcha un espacio de intercambio de ideas que avive el espíritu crítico, tan lánguido y líquido en estos días.





















30.9.13

La palabra del fanatismo, otra vez Sánchez Ferlosio.













¿Fuerza bruta o fuerza de entendimiento? "(Palabras-fuerza) No hay razón sin palabras, pero tampoco puede haber sin ella fanatismo", señala Sánchez Ferlosio. Las palabras abrieron la vía al discurso, pero también a la oposición al discurso. Pero ¿qué palabra digna de tal nombre puede ser la que propicie lo energúmeno? "En la palabra se manifiesta la salud de la razón, pero, a su vez, el fanatismo siempre aparece como una enfermedad de la palabra, una especie de inflamación absoluta de los significados." Creo más bien que el fanatismo traiciona lo esencial de la palabra, su dinámica, su continuo desarrollarse. El fanatismo la aborta, la traiciona, la reduce. Concluye el escritor: "Toda predilección por una palabra en sí, al margen de un contexto, es un temible síntoma de predisposición al fanatismo." Riesgos de hacer de la palabra una isla desierta. O peor: conformarla en símbolo.Y el símbolo tiende a disociarse del intercambio de argumentos razonables, es decir, del diálogo. Entonces ya no son palabras las que escuchamos, sino berridos. Prevenirse contra la abstracción idealizada de la palabra.

  

29.9.13

Sánchez Ferlosio recuerda Babel




















El afán de la confusión ¿como causa o como efecto? Rafael Sánchez Ferlosio en su libro de peculiares pensamientos y aforismos Vendrán más años malos y nos harán más ciegos: "Babilonios somos; no nos vuelva la tentación de levantar ninguna torre juntos. Más bien ¡dejémonos ya de una vez por imposibles los unos a los otros, como buenos hermanos!" Más allá de la ironía no deja de ser curioso que cuanto más campo abierto se nos muestra a todos, y más posibilidades de conquistarlo, en más ganas de alzar fortalezas se empeñan algunos. Eso sí, muy floridas y cubiertas de marketing. No sé hasta qué punto quienes aún osan levantarlas creen en ellas. Cuidarse de la confusión como tentación.



28.9.13

De la mentira criadora











"Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía;
también la verdad se inventa."

Acertado Antonio Machado. No se trata únicamente de un acta notarial de la vida cotidiana. "En este mundo engañan a la gente con todo, todo es un engaño gigantesco, solo que todos los seres humanos, mientras viven, se siente fenomenal cuando los engañan", aseveraba Thomas Bernhard en aquel libro de entrevistas tan clarificador con Krista Fleischmann. Qué parte de mentira asumimos y qué parte de verdad reinventamos es muy de cosecha particular de cada cual. ¿Cómo no iba a ser la literatura en general hija del engaño? Y sin embargo, igual que la verdad se inventa también la mentira puede revelar su verdad. La propuesta de Machado de inventar la verdad haría cantar otro gallo, pero ¿de qué abandono fantasioso no adolece el hombre tribal de nuestros días?



27.9.13

La Verdad en cuestión, por Borges

















"Sé la Verdad pero no puedo razonar la Verdad", dice el protagonista del breve cuento La secta de los treinta, de Jorge Luis Borges. ¿Será por esa causa por la que los relatos de Borges están amparados en un halo de misterio y de aparente no conclusión? Sin embargo, hay que ver cómo avanza el autor la argumentación ficticia: "El inapreciable don de comunicarla no me ha sido otorgado. Que otros, más felices que yo, salven a los sectarios por la palabra." Pero la palabra como liberación no queda muy lejos de la palabra como condenación, en vida naturalmente: "Por la palabra o por el fuego. Más vale ser ejecutado que darse muerte." Pero Tánatos, ¿acaso puede ser un desarrollo ineludible de la palabra? ¿O más bien su frustración? No obstante, la muerte sí que es expresiva y contiene una parte decisiva de la Verdad. Los sectarios siempre prefieren la asunción de la Verdad a ciegas que su razonamiento. Lo ambiguo es siempre flotante y aceptable; lo concreto se torna exigencia y profundización. Hay que elegir.  




26.9.13

La otra cucaracha, la de Clarice Lispector













Inquietante la herencia de Kafka en otra voz literaria:

          "Del mundo por fin húmedo de donde yo emergía, abrí los ojos y reencontré la grande y dura luz abierta, vi la puerta entonces cerrada del armario.
           Y vi la mitad del cuerpo de la cucaracha fuera de la puerta.
            Proyectada hacia delante, erguida en el aire, una cariátide.
            Pero una cariátide viva."

Así de inquietante se nos ofrece Clarice Lispector en su novela La pasión según G.H. Uno no imagina la cucaracha como tal, sino que se reconvierte en metáfora. Kafka y Lispector nos acercan al insecto que llevamos dentro. ¿Vivimos tan expectantes como ellos? 

           "Pero fue entonces cuando vi la cara de la cucaracha.
            Ella estaba de frente, a la altura de mi cabeza y de mis ojos. Por un instante permanecí con la mano parada en lo alto. Después, gradualmente, la bajé."

Se me antoja diálogo sordo. Pero también sincero. Aproximación a nuestros dos rostros. ¿Cuántas veces no hemos visto el insecto al contemplarnos en el espejo o al hallarnos frente a frente con otro de nuestra especie? Es solamente una interpretación.















25.9.13

Nadine Gordimer: la clave de la escritura














¿Leer todo lo posible y después morir? No, sencillamente escribir. "Tú no decides ser escritora, simplemente naces con un impulso natural que no se aprende en las escuelas. Solo hay un camino, leer, leer, leer para que se despierte el don de la escritura." Mensaje aclaratorio -entresacado de una entrevista en Babelia- de Nadine Gordimer a los jóvenes y a los aprendices de brujo de las letras. No se trata de aquello de si es primero el huevo o la gallina. Don innato y ejercicio constante. Ningún misterio y sí mucha dedicación. Pero ¿se lee lo suficiente desde la infancia?: "No hay bibliotecas en las escuelas en Sudáfrica, no sé qué pasa en Europa o en España. Pero los jóvenes prefieren mirar fotos o conectarse a Twitter." Con esta perspectiva de orfandad lectora, con este panorama de pasos y modelos cambiados, ¿se escribirá en el futuro?   



24.9.13

Así fue: Álvaro Mutis





"Que te acoja la muerte
con todos tus sueños intactos."

Álvaro Mutis en Los trabajos perdidos. Los escritores navegan toda su vida por la muerte. Como vadean los ríos de la carne, los del desamor o los de la gesta. No hay tema humano ni mitológico (esa gran proyección de lo humano) que sea ajeno a los escritores. Como no hay sinrazón humana que no sea horadada por los poetas. La vida, ah la vida, sea desierto o floresta, ellos la palpan y la cuidan como si fueran demiurgos o exploradores. Pero siempre hay una vuelta indeseada. Sea cual sea la edad del aburrimiento de un narrador de invenciones, la muerte es una presencia indeseada. Por eso escriben sobre ella, como un modo de estar contra ella. De no querer reconocerla. De demorarla. La invocan, la evocan, bromean con la muerte, la riñen, aparentan dejarse afectar, echan pulsos con ella, callan sus estremecimientos, fingen dictar sus normas. Y mientras lo hacen, los poetas saben que no es su muerte. Se permiten incluso decir Amén, y poner tal título a una poesía, como hace Mutis en la siguiente:    


Amén


Que te acoja la muerte
con todos tus sueños intactos.
Al retorno de una furiosa adolescencia,
al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron,
te distinguirá la muerte con su primer aviso.
Te abrirá los ojos a sus grandes aguas,
te iniciará en su constante brisa de otro mundo.
La muerte se confundirá con tus sueños
y en ellos reconocerá los signos
que antaño fuera dejando,
como un cazador que a su regreso
reconoce sus marcas en la brecha.





23.9.13

Bayona o la dignidad














Reconocimiento. "Mis padres son mis héroes. Entendieron mejor que nadie que la educación no era un gasto sino una inversión." Suscribo la opinión de Juan Antonio Bayona, director de cine, quien me ha recordado dónde mora y hierve la dignidad de los individuos. Que luego gente extraña, con poderes delegados, van a traicionar. Héroes o mortales sufridores, los padres ya se encargaban casi cotidianamente de insistir, aunque el lenguaje fuera en otros tiempos más austero. Hijo, aprovecha para ser alguien el día de mañana, era el mensaje literal. A Bayona, hombre cabal y agradecido,  el Premio Nacional de Cinematografía que le concedieron el sábado no le prostituye. "Con mi profesión he viajado y he descubierto que el mundo no se acaba en casa. No creer en fronteras me ha dado fuerza para crearme un mundo sin límites." En dos líneas, una síntesis de su provecho. Brinda en público los frutos del esfuerzo y de la mente abierta al universo. Un universo que desde instancias temporales, en su ceguera, pretenden reducir. Apostilla del cineasta: "No llegaremos a ningún sitio si no consideramos la cultura y la educación como los cimientos sobre los que aposentar nuestra sociedad."  El ministro tuvo que tragarlo con sonrisa Mc Donalds. Bayona y su cara de póker al recibir el premio. Bayona y su no hacer aprecio a la autoridad. Bayona y la dignidad: ahí y en ese instante.




22.9.13

Remembranza de Joseph Conrad















Parada en las Remembranzas de Joseph Conrad: " Solo en la imaginación de los hombres encuentra cada verdad una existencia eficaz e innegable." ¿Tan maniquea o servida a la carta resulta ser la verdad? Conrad matiza más adelante: "La imaginación, que no la invención, es el guía supremo de la vida, tal como lo es del arte." Entiendo que la invención es recreación, diciéndolo en moderado, o bien falseamiento, expresándolo más duramente. En cualquier caso se trataría de una sustitución de la realidad. "Un recuento imaginativo y exacto de los recuerdos más auténticos puede resultar muy valioso al espíritu de la piedad para con todo lo humano, espíritu que sanciona las concepciones propias del escritor de relatos y las emociones del hombre que revive su propia experiencia." La imaginación, clave que abre, prospecta y proyecta la memoria. Donde no predomina en absoluto el interés, la ocasión o la necesidad de la lucha por la vida. La memoria imaginativa, libre de los aderezos de la justificación, de la culpa o de la frustración, puede acercar a la verdad. Si el toque de la compasión se alcanza, doble verdad. Se palparía la llaga del hombre. Quién sabe si ese instante oportuno de claridad no lo será también de curación.



21.9.13

Pequeñez e Infinitud













Una cita de la Chhandogya Upanisad (nueve siglos antes de nuestra era) dice: "Cuando en el mundo no se ve ninguna otra cosa, no se oye nada más, no se reconoce otra cosa alguna: eso es participar en la Infinitud. Pero cuando se ve, se oye y se reconoce tan solo la otredad: eso es pequeñez. La Infinitud es inmortal; la pequeñez mortal." Las impresiones duales del hombre de hoy ya eran conocidas y, sobre todo, sentidas en sociedades antiguas. Nada nuevo en ese sentido. O tal vez en uno: que la vorágine que nos envuelve a los hombres en nuestras actuales formas de vida nos sujetan al carro de la pequeñez con una obsesión casi enfermiza. También es cierto que el abismo se ahonda más y que el hartazgo por una visión corta puede exigirnos buscar otra cosa que supere nuestra autoalienación. No estamos hechos por la naturaleza para someternos a la cultura dominante, y menos la presente del consumo incesante, sino para hallar la parte de naturaleza interior que nos identifica con aquella total. No sé si el mito ha desaparecido del todo o tiene que renacer. Acaso sigue pendiente en el individuo un cierto modo de expresión y reencuentro, que trascienda y acompañe al conocimiento comprobado de las cosas, lo cual no significa religión. Podríamos llamarlo modestamente búsqueda del Ser, como en los viejos textos, o no llamarlo de ninguna manera. Las manifestaciones de la naturaleza, de la que el humano participa intensamente, no precisan las palabras y van a seguir su curso. 

     


20.9.13

La polvareda de la memoria que rescata Eugénio de Andrade
















Magnificente prosa poética de Eugénio de Andrade: "Hay una memoria de las cosas, una polvareda muy fina que baila en la luz, y la poesía es la persecución de esa memoria." Entre la luz y los objetos, o las vidas, las partículas infinitas rescatan los hechos y las palabras de los hombres. ¿Dónde las llevan? ¿Dónde las preservan? En el libro A la sombra de la memoria, Andrade extiende el manto de su poesía a una prosa que más que descriptiva es onírica. El sueño de lo vivido. La ciudad de la memoria es Oporto. "Tal memoria, de un tiempo que no envejece, o de un espacio abierto y feliz, o tan solo de una cultura más cercana a nuestra naturaleza, tiene aquí razones de sobra para ser invocada: estamos en Oporto, estamos en lugares en los que esa polvareda luminosa se ha ido acumulando con un ritmo continuado." Leer A la sombra de la memoria es proponerse un retorno. No solo a la ciudad, sino sobre todo a uno mismo. Ha pasado tiempo de mi última estancia en Oporto, cuando las dos orillas no resultaron tanto ser las dos ciudades que se contemplan en el curso de un río, sino las del vencimiento y la confusión. Pero la ciudad es superior al estado del alma y cura. La poesía de Andrade ayuda. ¿O es el arcano poder de ese indescifrable haz polvoriento que hace deambular los recuerdos por el espacio? (Algunos, como el poeta portugués, osamos llamarlo poesía) 




19.9.13

No son nadie




















Puestas así, no son nadie. Pero ¿es que fueron esculpidas las estatuas para su almacenaje? Las estatuas son un estado intermedio entre la condición divina que tratan de representar y la aceptación humana que intentan obtener. Cuando los hombres proyectan en las estatuas su imaginario, ¿hacen más dioses a los dioses? ¿O acaso ellos dejan de ser menos humanos pues entregan parte de su condición a una iconografía que no se la va a devolver? No son nadie, vistas así. Esa mezcla de personajes mitológicos -dioses y diosas, héroes, personajes y encarnaciones varias- que parecen haber sido descendidos de sus pedestales a la fuerza adquieren en la imagen una resignación paciente, pero también lamentable. No son nadie cuando forman grey. ¿No era la grey una consecuencia y propiedad de los humanos? Adquirir, por lo tanto, aunque sea temporalmente, esa condición de masa anula las capacidades de los dioses. Simplemente porque los efectos que persiguen para deslumbrar a los fieles humanos se diluyen. ¿Cómo van a influir con ese aire de peatones preocupados y huraños prestos a que se ponga el semáforo en verde?




Fotografía de Laure Albin-Guillot


18.9.13

Efecto intemperie sobre las estatuas




















Tras las devastación. Ni las ratas. Nieve o cenizas. Las estatuas parecen haberse encarnado humanas tras el abandono. Ya tenían antes la forma y la actitud. Una ficción. Ahora encajan en el nuevo paisaje. El del vacío y la soledad. En el grupo de estatuas, aunque se echan unas a otras una mano, no hay reconstrucción todavía. Otra estatua vigila o bien supervisa. O incluso puede que siga esperando ser repuesta, debido a su atributo elevado, en su solio correspondiente. Todo continua siendo representación. A la intemperie las estatuas, a diferencia de los hombres, dan la impresión de encontrarse en su medio. El comentarista ligero diría: la desposesión sienta bien a la estatuaria. Perdido el rol que otras culturas las concedieron, deambulan huérfanas tras la última batalla. Sin embargo, supervivientes de la aniquilación de los hombres y del desastre de los bienes, las estatuas nos sobrevivirán.

Una fotografía se encuentra repleta de texto en sí misma, habitualmente. Si está tan cargada de patetismo como ésta pueden sacarse muchas lecciones: de estatuas y de hombres. 




Fotografía de Herbert List


17.9.13

La claridad matemática de Javier Fresán















Ciencia transfronteriza. Ciencia en expansión. Ciencia sin límites....Matemático Javier Fresán en la revista Jot Down: "Creo que la idea de una ciencia nacional pertenece al pasado." Lo tiene muy claro. ¿Cómo puede delimitarse algo siempre tan en ebullición y que está sometido cada día a intercambio y cuestionamiento desde todos los ángulos y todos los puntos del planeta? Fresán: "En un mundo como el nuestro, ¿a qué país pertenecen los descubrimientos? ¿Al que los paga? ¿Al del laboratorio en el que se realizan? ¿Al que, por un azar completo, vio nacer a los científicos que los llevan a cabo? Skype o arXiv tienen muchos más derechos que cualquier país sobre un teorema escrito en colaboración." La ciencia, ¿rompiendo permanentemente las reglas? ¿O fijando unas nuevas? Tal vez se trata de un bucle cuyo desarrollo implica no verse constreñido por los viejos esquemas organizativos de las sociedades y de sus Estados. Concluyente el matemático: "Cuando yo me pongo a pensar en un problema no me siento español ni francés: pienso en el problema." Lo mismo han debido concluir multitud de científicos que abandonaron sus países de origen para poder hacerlo mejor.




Fotografía Gonzalo Merat


16.9.13

De la fragilidad de verdad















La fragilidad en los textos. "¡Qué difíciles y penosos son los últimos días del anciano!", leo en uno. De inmediato me viene el recuerdo de lo experimentado por y con aquel anciano tan próximo. Su lento desgaste, su paulatina pérdida de facultades, sus mermas desiguales y algunas sorprendentes.Sigo leyendo el relato: "Día tras día se vuelve más débil; sus ojos se empañan, sus oídos se ensordecen; su fuerza se desvanece; su corazón ya no conoce la paz; su boca permanece silenciosa y ya no dice palabra alguna." Podría desde lo presenciado matizar alguna aseveración, pero sería seguramente vana redundancia. Con qué paciencia noble sobrellevaba el anciano que yo conocí las adversidades del fin de sus días. Estos eran curvas en las cuales los estados de ánimo del hombre iban aproximándose, sin perder nunca una cierta identidad diferenciadora. Los estados de ánimo de la vejez no son comparables a ninguna otra edad con más fortaleza física. Sigo leyendo: "El poder de su mente disminuye y ya no puede recordar cómo fue el ayer. Le duelen todos los huesos. Aquello que no hace mucho tiempo se realizaba con placer, ya es doloroso ahora; el gusto desaparece. La vejez es la peor de las desgracias que pueden afligir al hombre." La descripción es una fotografía del momento presente. Tal cual acontece.Se podría añadir más literatura farragosa, o precisar las secuelas de orden social y calidad de vida que se dice ahora, en la ancianidad. Mas el texto es muy preciso, muy observador; duro, inevitablemente duro. 

Sorpresa y reconocimiento al leer estas letras entrecomilladas de Ptah-Hotep, escriba, filósofo y escritor egipcio de hacia 2.500 antes de nuestra era. El valor de las antiguas miradas sobre el mundo y los hombres. 



15.9.13

Transformación: poeta Paulo Leminski














Paulo Leminski, poeta brasileño:

"El amor, entonces, 
¿también acaba?
No que yo sepa.
Lo que sé 
es que se transforma
en una materia prima
que la vida se encarga
de transformar en ira.
O en rima."

Alquimia de la naturaleza de las cosas. ¿Quién no ha tomado parte alquímica en ese producto final que unas veces solo es verso, otras es pura cólera y otras más una peligrosa aleación de ambas? Peligrosa porque se prueba en la carne. Expuesta porque queda escrita.




14.9.13

Los animales, en la experiencia de Daniélou




















Los animales, nuestros otros Yo. Alain Daniélou: "Los animales han sido, para mí, y desde la infancia, mucho más importantes que los seres humanos." No es el único que lo confiesa. ¿Será porque son más interlocutores que los miembros de nuestras familias y no digo de otros menos allegados? Sigue la cita: "Siempre me sentí muy cerca de las plantas, los pájaros y todos los animales. Mis primeros amigos fueron gatos, perros, ratones y ardillas. No me parecía que existiese una gran diferencia entre el ser humano, las plantas y los animales." Su sensibilidad, y no dejarse mediatizar por los crueles usos y costumbres tribales. Tal percepción revela una personalidad amplia y transfronteriza en una persona. Ahora que muchos queremos ser más internacionales, menos localistas e incluso los hay que desearían convertirse en apátridas (aun arriesgando que nadie dé la cara por ellos) reencontrarnos con las otras especies puede ser un puente para nuestra autocomprensión. Liberándonos de ideas preconcebidas y de soberbias vanas. 

Continua Daniélou: "La pretensión del ser humano de tener un alma que no poseían las demás criaturas siempre me ha parecido estúpida e impía." Da en la diana. Ese maniqueo invento conceptual de los humanos llamado alma, invocando o no un designio celestial, es un verdadero tajo en la conciencia de los hombres. Acaso también lo que impide a cada individuo reagruparse interiormente, percibiendo la deseada unidad de la que se ausentan (y de la que me siento tan escéptico)

Leer El camino del laberinto. Recuerdos de Oriente y Occidente, de Alain Daniélou es una manera de repensar nuestra experiencia personal, según vamos leyendo la suya. 
















Pintura de Balbi López Santos


13.9.13

Las venganzas de los dioses









Me sale al paso una cita sobre la venganza en acción.

"...También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis.

Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad viniere como un torbellino; cuando viniere sobre vosotros tribulación y angustia,

entonces me llamarán, y no responderé; buscarme han de mañana, y no me hallarán..."

Texto de punición y condena, de las que abundan. También de desaire y de crueldad. La venganza en estado inflexible mostrándose en Proverbios I, 26. Tal vez la Biblia no sea solamente el aprendizaje y la aplicación del castigo, pero esa actitud dominante abre el camino a la moral represora de cualquiera de las religiones del Libro. Cuando se manifiesta su oscuro rostro de la venganza el mismo hacedor  -al que se adjudica también el papel de juez, siendo parte-  queda en entredicho. No sé si hay matices diferenciadores con otras mitologías. Pierre Grimal, indagador de la mitología griega dice de la Némesis de aquella cultura: "Némesis personifica, en efecto, la venganza divina, a veces la divinidad que castiga el crimen, pero con más frecuencia el poder encargado de suprimir toda desmesura, como por ejemplo el exceso de felicidad en los mortales, el orgullo de los reyes, etc."  Mitos de la Biblia o mitos de Grecia, alguien tuvo siempre interés en este mundo, en nombre de los dioses, de que los hombres no se salieran de su estrecho y limitado rol. Alguien con esas historias se reservó siempre el derecho a estar por encima de los hombres en este mundo. Alguien, una casta tal vez, difundió esas imágenes literarias pero también y sobre todo ideológicas, para imponer su orden sobre los hombres y que no se rebelaran.





12.9.13

Un órdago de desamor de Idea Vilariño















"No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir."



¿El final de un poema de desamor o una sentencia de Idea Vilariño? Lo que tienen los poemas de desamor es que parece que no sean tales. Acaso no existen los poemas de desamor catalogados con tal nomenclatura. Y solo se encuentren, más o menos mezclados, más o menos disimulados, en el cesto general de aquello que se suscita entre dos seres y se denomina enamoramiento. Pero siempre hay algo más: entendimientos, abandonos y regresos, complicidades, pasiones, rechazos, ignorancias mutuas, desamparo, monotonías frustrantes, odio velado en mayor o menor medida o al descubierto. Esta es la amarga poesía completa de Idea Vilariño, titulada Ya no será...



"Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir."




11.9.13

Maimónides corrige la altanería humana














"Todo iletrado se imagina que el universo entero únicamente existe para beneficio suyo, como si nadie hubiera más que él." Yo le matizaría, y mucha es mi osadía, a Maimónides que tal representación mental se produce en iletrados y en letrados, pues no todo el conocimiento da la talla. Y menos cuando se trata de ajustar las conductas personales o grupales al mismo. Sigue el cordobés: "En consecuencia, si lo que a él le sucede es contrario a sus deseos, forma el juicio tajante de que lo único real es el mal: pero si el hombre considerara y se representara el cosmos, percatándose de su insignificancia dentro de sí mismo, la verdad se le mostrará clara y evidente." Por lo que se ve viene de muy antiguo la extendida creencia de que los humanos somos el centro del universo, las criaturas elegidas y el orgulloso objeto de perfección. Muchas son las tentaciones que nos llevan a ir de triunfadores cuando apenas somo mendicantes. En su Guía de perplejos, Maimónides avanza, pues, una idea que era revolucionaria entonces y va a serlo siempre: el hombre debe considerarse en relación al universo. Sin complejos, pero sin altanerías. Nunca hubo como ahora tanto conocimiento del todo, de lo conocido y de lo desconocido, del aparente orden y del embriagante caos. Suficiente para cambiar nuestra actitud.



10.9.13

La vida, algo más que una novela: Manuel Longares














Hay oficios que se tienen claros por activa y por pasiva. Manuel Longares, escritor y de Madrid, entrevistado hoy en El País: "Escribir novelas no es una cosa que aporte mucho a la marcha de la humanidad." Me gusta esta frase que parece desprovista de engreimiento, aunque viniendo de un escritor quepa la duda. Tal vez libres de prejuicios soberbios sobre la influencia de la literatura se escriba más acertadamente. "Para determinada gente escribir ficción es la Biblia. Pero en ningún caso es la vida", matiza Longares. Es obvio que muchos lectores toman la literatura como una fe, sin la cual el mundo que les rodea se tambalea y les hace quebrar. "Es un refugio para un puñado de lectores, una forma de protegerte del exterior que no cambiarías por nada, pero una novela es solo eso: una novela." La confidencia me hace recordar el caso de muchos fideístas religiosos que viajan permanentemente con la Biblia, la histórica. Porque en ella encuentras la explicación a todo, suelen decir implacables. Me mantengo en el polo opuesto. Opto por llevar a mis ratos de ocio, sean viajes o sentadas en una terraza, una novela que no me dé explicación de muchas cosas, tal vez de las justas. Es la manera de prolongar el gusto, el placer y el interés por futuras lecturas.

    

9.9.13

Alain Daniélou: enseñar es transmitir lo experimentado














Confusos los tiempos del saber. Más confuso todavía el acceso al mismo. "El deber del hombre de sabiduría, del ser realizado, es enseñar a un estudiante digno lo que él mismo ha experimentado, y nada más", dice Alain Daniélou. ¿Sabía Daniélou que esa idea no engarza cómodamente con una sociedad productivista y de ocio mercantil a ultranza como la nuestra? Sin duda. Pero él va a la esencia del enseñar y a la búsqueda del aprender. Ese hombre de sabiduría "no puede asegurar que la suya sea la única verdad, porque ignora la verdad de los otros. No puede asegurar que el suyo sea el único camino, pues el número de caminos que llevan de lo relativo a lo absoluto es infinito." Relativizar los elementos que procuran el conocimiento es prudente. La pedagogía del saber interior no se impone: "El maestro expone cuanto sabe y deja que el buscador realice sus propios descubrimientos y encuentre el camino de su propio crecimiento, pues en última instancia solo el propio individuo es responsable ante sí mismo." Me pregunto si conocer no será sino entrar en colisión con la sociedad. Uno tiene la impresión de que saber es siempre una opción subversiva en una sociedad despersonalizadora que cuenta con el consenso ciego de los que la componen.



8.9.13

Advertencias de Peter Brook














Difícil mirar para otro lado, aunque muchos traten de hacerlo para mantener la ilusión de que lo real no existe. El director de teatro Peter Brook en una entrevista cuando estrenó su versión del Mahabharata: "Hoy no podemos comportarnos como si no viviéramos en la época donde la destrucción del mundo está presente sin cesar a nuestro lado." Palabras mayores que solo los sensibles y los que perciben cómo la ficción y la no ficción se alimentan mutuamente son capaces de pronunciar. "No es que yo deba recordar de pronto a las gentes que el mundo está en peligro. Es evidente. Pero yo estoy condicionado como todo el mundo por este siglo." Su siglo, el pasado XX, sigue prolongándose en el presente. Las trompetas de Jehová han sonado siempre. Cada sociedad, cada país, cada individuo que recibe el castigo de la guerra ya las está escuchando. Pensar: no me pasa a mí, es de una ingratitud supina. Dejar hacer a los que gobiernan y concederles un cheque en blanco, una torpeza irreparable. 


7.9.13

Los descornados, que diría Machado




















En la entrada anterior un seguidor del blog recuerda este proverbio machadiano:

"De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Nunca extrañéis que un bruto
se descuerne luchando por la idea."

¿Se habrá corregido esa correlación de fuerzas? Tal vez haya que decir más bien de vacíos, pues el desequilibrio tal como lo pinta el poeta es tan abrumador que no se puede conceder a la fuerza el beneficio de la frase. Si el proverbio de Don Antonio fuera una estadística diríamos que se trata de un ir y venir, de cambios cíclicos y otras zarandajas. No consigo aclararme sobre si el proverbio permanece inamovible, y mira que ha pasado tiempo desde que fue escrito. No quiero dejarme llevar por la celada de la apariencia de los tiempos ni por el número de embestidas y descornados que observo cada día. Difícil computación del dato. Lo que tengo claro es que no voy a echar nunca en falta al descornado estéril.


  

6.9.13

Crítica y rabia en Luis García Montero














Luis García Montero, en el digital Público: "Una de las condiciones fundamentales del ejercicio crítico es el deseo de exactitud. Supone un error grave considerar que una opinión es más crítica cuando parece más rabiosa." Conclusión razonable de la experiencia vivida y sufrida en propia carne. La crítica es racionalidad. La rabia, emoción.Acaso por eso matice: "La exageración no significa un ahondamiento, sino una forma de descomposición. Las inexactitudes implican con frecuencia una simple renuncia a la voluntad de conocimiento que caracteriza la meditación crítica." Probablemente no se trate sino de vagancia. Pensar y buscar soluciones a las cosas siempre cuesta lo suyo y cuanto nos rodea es sumamente complejo y no fácil de explicar y menos de entender. Resulta más cómodo sustituir el ejercicio de reflexión y de imaginación por una reacción visceral justificativa. Que quede claro: motivos hay de sobra para sentirse cualquiera indignado y se puede entender en parte que intente consolarse momentáneamente con la patente visceral. Pero las vísceras no construyen por sí solas organismo. Más bien, una sobredosis de sus humores tiende a la disfunción y, a la postre, a destruirlo.




5.9.13

Náufragos de nuestros sueños














No por haberse citado muchas veces queda desvalorizada la frase. Dice Friedrich Hölderlin: "¡Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona". ¿Somos más dioses que mendigos? Pero ¿de qué nos sirve ser dioses en medio del tráfago de los sueños? Atormentada condición la nuestra: riqueza en el soñar, miseria en la reflexión. Desequilibrio de los platillos de la balanza de la vida. Los deseos y los anhelos nos persiguen revestidos de mil formas oníricas. Mientras, añade el escritor de Wurtemberg, "cuando el entusiasmo desaparece, ahí se queda, como un hijo pródigo a quien el padre echó de casa, contemplando los miserables céntimos con que la compasión alivió su camino". La euforia de lo vivido como ficción nos deja desnudos a la hora de la otra verdad. Una hora que tememos, porque nuestro pensamiento es débil o, al menos, insuficiente. Náufraga divinidad la de los hombres.



3.9.13

El pánico de Sophia de Mello Breyner Andersen












"Terror de amarte en un sitio tan frágil como el mundo." El verso de Sophia de Mello Breyner se atenaza sobre sí mismo con los propios conceptos esgrimidos. Lo que se siente en el espacio en que se siente. El verbo, en medio de lo incierto, flota e intenta sobrevivir, una vez declarada la dirección en la que sopla el viento: el otro.

"Mal de amarte en este lugar de imperfección
Donde todo nos quiebra y enmudece
Donde todo nos mira y nos separa."

Esa fragilidad del mundo que nos torna frágiles a su vez. La que nos conduce a sumergirnos, periódicamente, en uno de sus ámbitos improbables. Huida o refugio. Ascenso o requiebro. Partida o finitud. Tempestad o calma pasajera. Y ese miedo indomable a la prueba en la que desafiamos los demás miedos. Aliviando resuenan los versos de Luis Cernuda:

"El amor no envenena,
Aunque como un escorpión deje los besos."