17.6.14

Gabriel Ferrater: literatura del calamar.















Qué necesario escuchar atentamente el magnífico juego de la metáfora que se trae Gabriel Ferrater en el poema Literatura incluido en Las mujeres y los días:


"Tan vehemente, se dijo un calamar,
hago el ridículo: un chorro fino de tinta
ya desvía estos monstruos, tan poco críticos.

Perdida la abundancia del corazón,
descubrió la voluptuosidad formal:
mentirse objetivado en el arabesco
y mostrarse aún en él, subjetivo.
A la altivez de no esconderse mucho, 

la llamó sinceridad; al miedo de verse
demasiado expuesto, sentimiento del estilo.
Con la esperanza de que los espasmos
del agua irían a su favor,
confió en el lenguaje. Murió
devorado: lo inefable lo tentó."



¿Simple metáfora? Tal vez lo constató en su tiempo y en su carne, pero sin preverlo ¿no vemos también una descripción de ciertos escribientes actuales que se pretenden a sí mismos? Nos rodean plétoras de Yos, conciliábulos de sonoras grandilocuencias, mesnadas de portadores de la impedimenta de las letras tratando de poner una pica donde fueron colocadas antes miles, simples vagabundos de escasas lecturas que prefieren ignorar más que afrontar sus realidades cotidianas soñando bajo el manto de las estrellas del engreimiento, eternos aspirantes a la meritocracia literaria. De todo hay en la viña. Ya: humanos somos y nos tienta el probar, pero ¿para cuándo la humildad en el comprobar? El tino y la hondura del poema de Ferrater me supera y me quedo pensando: ¿será eso, al fin y al cabo, el inalcanzable oficio de la literatura? O acaso por esa misma razón la literatura aletea, si bien haya que separar el polvo de la paja: por intentar lo inefable.

  












Imagen superior: pintura de James Guppy



3 comentarios:

  1. No conozco a Gabriel Ferrater, pero las disquisiciones y sus metáforas del calamar me han encantado...
    Un abrazo

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  2. Una gran alegoría, que sabe transmitir distintas percepciones en función de cad lector...

    Un cordial saludo

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  3. Solamente un ateniense corrió el Maratón. El resto desde entonces corre una carrera con ese nombre pero no se pretende creador de la misma. Son obras anónimas sus carreras pero dignas de elogio, algo parecido a los poemas escritos en la actualidad.

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