28.12.14

El testimonio de Blanca Portillo













Blanca Portillo, actriz, entrevistada hoy en El País: "Creo que cualquier religión, cualquier idea que nos lleve a destruir (los fanatismos, en el fondo, plantean una destrucción) nunca merece la pena; nada es tan importante como para poner en riesgo tu vida y la de los demás". Viene a cuento de la dramatización del libro de Colm Tóibín El testamento de María que interpreta actualmente, monológicamente, en Madrid. Y es que más que testamento es testimonio. Porque las palabras que el escritor irlandés pone en boca de la María madre del Cristo son rebeldes, contestatarias, no precisamente de aquiescencia y aceptación de la decisión del hijo y sus seguidores del momento, según el mito. Prosigue la actriz: "Me parece peligroso porque dejas de tener en cuenta el valor de la vida. No entiendo que nadie se llene de explosivos y vuele un mercado. Ninguna idea puede justificarlo." Portillo pone un ejemplo actual de una religión del Libro que, como las otras dos primas hermanas, persisten a machamartillo y a sangre y fuego si la coyuntura lo exige. El problema de los riesgos de los que invocan la salvación  -desde cualquier ideología-  es que embarcan a todos. Quieren obligar a salvarnos a todos. Lo malo es que quienes lo preconizan siembran la cizaña, los odios y la violencia, y siempre nos hunden más en la destrucción. Repásese el currículo de esas llamadas religiones del Libro y véanse objetivamente los daños causados, de los que no se salvan ni sus dioses ni sus profetas. 




23.12.14

Joe Cocker: los grandes pasan














Cielo, de Leonard Cohen:


"Los grandes pasan
pasan sin tocarse
pasan sin mirarse
cada uno sumido en el gozo
cada uno en su fuego.
No tienen necesidad
el uno del otro
tienen la más profunda de las necesidades.
Los grandes pasan.

Registrados en algún cielo múltiple
grabados en alguna risa sin fin
pasan
como estrellas de diferentes estaciones
como meteoros de diferentes siglos.

Fuego inalterado
por el fuego que pasa
risa inatacada
por el confort
se pasan los unos a los otros
sin tocarse sin mirarse
necesitando saber tan sólo
que los grandes pasan.







15.12.14

Los poetas desafían la Muerte (a su manera)















Odysseas Elytis en Antes que Nada la Poesía: "He ahí por qué escribo. Porque la Poesía empieza ahí donde la última palabra no la tiene la Muerte". ¿El medio -léase aquí poesía- es la salvación, aunque ésta no llegue jamás? ¿O es solamente un modo de dar largas? No en vano Elytis había dicho también que el ser humano está obsesionado con condenarse. Y no le falta base: como buen griego bebe de los ancestrales mitos que han impregnado nuestra cultura. Pero ¿puede uno evitar el fracaso que supone la Muerte si a la vez no nos libramos en vida de otras muertes cotidianas? "La vida es lo que tú tocas", recitaba Pedro Salinas en La voz a ti debida. Vivir desafiando, vivir comprobando, vivir echando pulsos a aquello que nos condena en vida. Escribir puede ser un modo, pero no el único. Después de todo ¿basta con el recurso de escribir si luego no nos entendemos con los demás, por ejemplo? Tal vez nos salvemos en cada momento en que lo que hagamos adquiera sentido. ¿O es esa persecución desmesurada llamada Amor en lo que tratamos de ratificarnos? Me persigue esta estrofa de Salinas:

"Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas."













10.12.14

A vueltas (por casualidad) con el deseo















Redundando, no obstante salir por casualidad al encuentro las citas literarias: "Porque el deseo es un no lugar en el que todos los caminos vertiginosamente se confunden". José Ángel Valente en Palais de Justice. ¿Algo así como una ruta de perplejos en el vacío? ¿O una encrucijada improbable en que todas las posibilidades se activan ante la indecisión o bien frente a una decisión demasiado apresurada? Más leña al fuego por parte de monsieur Roland Barthes: "¡Te amo, te amo! Surgido del cuerpo, irreprimible, repetido, todo ese paroxismo de la declaración amorosa, ¿no esconderá una carencia? No habría necesidad de decir esa palabra si no se tuviese que oscurecer, como hace el calamar con su tinta, el fracaso del deseo bajo el exceso de su afirmación". ¿Será que el deseo apuesta por sí mismo ignorando un más allá? ¿Será que el más allá, eso llamado por la cultura equívocamente amor, será la traición de lo más natural, lo más nutriente, lo instintivo?



Fotografía de Herbert List




5.12.14

William Blake y Luis Cernuda se contestan





















Embriagante William Blake:

"¿Qué requiere de la mujer el hombre?
Las formas del Deseo satisfecho.
¿Qué requiere del hombre la mujer?
Las formas del Deseo satisfecho".

Toma y daca de una exigencia que no siempre va a la par. Y que no siempre se requiere. Naturalmente, el tema podría desencadenar una cadena de preguntas. Acaso ya lo ha hecho y la historia de la poesía, de la literatura, de la música o del cine está conducida por una dicotomía deseo/amor cuya divergencia innata muchas veces solo puede encontrarse en el infinito. ¿No es al fin y al cabo un efecto del Universo también? Lo tenía claro el inmenso Luis Cernuda:

"No decía palabras,
Acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
Porque ignoraba que el deseo es una pregunta
Cuya respuesta no existe,
Una hoja cuya rama no existe,
Un mundo cuyo cielo no existe".  



30.11.14

La renuncia definitiva de Mark Strand

















¿Quién es capaz de proclamar su renuncia en la plenitud de la vida? Pues hubo quien lo hizo. Ya, son solo palabras de poeta, dirán muchos. Pero ¿quién nos dice que no hay tras cada renuncia algo más que palabra, algo más que ruptura, algo más que disidencia, algo más que disgusto? Catarsis: renunciar para probar de nuevo las cerezas y sentir cada acto como origen.

"RENUNCIO a mis ojos, que son huevos de vidrio.
Renuncio a mi lengua.
Renuncio a mi boca, que es el constante sueño de mi lengua.
Renuncio a mi cuello, que es la manga de mi voz.
Renuncio a mi voz, que es una manzana ardiendo.
Renuncio a mis pulmones, árboles que nunca han visto la luna.
Renuncio a mi olor, piedra lanzada a través de la lluvia.
Renuncio a mis manos, que son diez deseos.
Renuncio a mis brazos, que de todos modos querían dejarme.
Renuncio a mis piernas, amantes de una noche.
Renuncio a mis nalgas, que son lunas de la infancia.
Renuncio a mi pene, que alienta en voz baja a mis muslos.
Renuncio a mi ropa, murallas donde sopla el viento y renuncio al fantasma
que habita en ella.
Renuncio. Renuncio.
Y todo aquello te será negado porque estoy volviendo a empezar
nuevamente sin nada".

Mark Strand, poeta, renunció ayer a todo en su guarida de Brooklyn; tenía 80 años. No creo que fuera ninguna premonición aquel poema de Solo una canción. O acaso sí, acaso todo es premonición en la vida, simplemente porque ésta aporta sus propias deducciones con el transcurso de los años. Donde sea que estés nos faltarás, Mark, aunque cantaras aquello:

"En el campo
soy la ausencia
de campo.
Siempre
es así.
Dondequiera que esté
soy lo que falta".

















29.11.14

La bondad del asno: Platero y yo
















"¡Pobre asno! ¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como eres! Irónicamente... ¿Por qué? ¿Ni una descripción seria mereces, tú, cuya descripción cierta sería un cuento de primavera? ¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre! Irónicamente... De ti, tan intelectual, amigo del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa, del sol y del perro, de la flor y de la luna, paciente y reflexivo, melancólico y amable, Marco Aurelio de los prados..." Enjundioso y vindicativo Juan Ramón Jiménez en Platero y yo,  rompiendo una lanza a favor de la bondad del animal. Poniendo los puntos sobre las íes de la malicia del hombre. Nunca entendí que se aplicara el calificativo de burro al individuo torpe o manazas o agresivo. No sé si hemos sido generosos con los animales que tanto nos han aportado. Tanta ternura del poeta no tiene cabida en el lenguaje de la granja humana, donde se malgastan y desvirtúan a lo tonto las palabras. A veces el cuerpo pide la lectura calma de una obra clave que aporta serenidad y reflexión. Y que los adultos parece que hemos olvidado. Como a los entrañables asnos.



Mosaico romano



26.11.14

Vergílio Ferreira: aprovechar la vida

















Recomendación del escritor Vergílio Ferreira en su libro Pensar: "Aprovecha la vida mientras sea vida dentro de ti. Aprovecha tu cuerpo mientras seas tú quien vive en él". Parece de Perogrullo, pero viene bien el consejo, pues muchos hombres parecen haber olvidado que están dotados de vida y también de cuerpo. Basta con mirar en derredor y ver cuál maltratadas están las existencias y los soportes físicos sin los que aquellas no tienen lugar. Continúa Ferreira: "Aprovecha. Primero tienes más espíritu que cuerpo y dentro de ti hay una convulsión de ideas, una agitación insufrible de proyectos, decisiones, descubrimientos. Después la convulsión se mitiga y empiezas a vivir de las ideas recabadas. Después, poco a poco, vas perdiendo esas ideas o las vas olvidando por tus desvanes. Después, apenas quedan una o dos con las que te vas gobernando. Hasta que por fin te quedarás sólo con la carcasa de tu cuerpo, sin nada en el interior, mientras las normas municipales esperan a que se abrevie para poderlo tirar a la fosa. Aprovecha tu cuerpo mientras estés dentro de él. Aprovechas mientras estás". 

Vergílio Ferreira construye una metáfora aparentemente lineal con el experimento de la vida, no exenta de ironía. Su síntesis no tiene pérdida. Cuando venía hojeando Pensar en el autobús se me ha debido de escapar una sonrisa en parte sarcástica y en parte afirmativa. Y un pensamiento: esta cita se la voy a dedicar, con permiso de las cenizas del autor, a cuantos siguiendo o no a Ariadna, y sin esperar Teseos ni dar tregua a Asteriones hacen la vida en el laberinto más llevadera. Y entre estos os comprendo a vosotros, seguidores pacientes de El laberinto grotesco, de los que no me cabe duda que sabéis estar.





21.11.14

Las verdades de Lucio Anneo Séneca















"¿Por qué nos quejamos de la naturaleza?" Pregunta crítica de Lucio Anneo, cuya dimensión explora. "Ella se comportó admirablemente: la vida, si se sabe utilizar, es larga". Cierto que debemos afrontar los reveses que la naturaleza nos depara. Tanto más desconcertantes los de la propia naturaleza corpórea como costosos de aceptar. Y sin embargo, qué útil una buena dosis escéptica y otra tanta de estoica para pasar de la necedad de necedades en que los tiempos modernos nos ciegan. Ya sucedía en la época del filósofo: "A muchos les entretienes una insaciable avaricia: éste se siente arrastrado por las constantes dificultades que encuentra en unos trabajos sin sentido; otro se embrutece con el vino; aquél se duerme en la pereza; a ése le cansa su ambición siempre pendiente del juicio de los demás; algunos, guiados por un incontenible deseo de negociar, dan la vuelta por toda la Tierra y recorren todos los mares con la única obsesión del lucro. La pasión por las armas arrastra a cierta clase de hombres, que nunca tienen en cuenta los peligros ajenos, ni se preocupan por los suyos; los hay que se consumen en una esclavitud voluntaria, dejándose llevar por una veneración hacia sus amos. La mayor parte de aquellos que no saben adónde van, se dejan influir por pareceres diferentes, y una inconstancia, siempre voluble y descontenta consigo misma, los zarandea por todas partes". Discúlpese la cita larga, pero es que tiene su miga. Mi anonadamiento: ¿ha cambiado algo el panorama desde el siglo I en que Séneca escribió estas reflexiones? Un buen observador de las conductas sabe alcanzar conclusiones que le permitan aplicar a su vida personal. Naturalmente, con ánimo de transformarla.




Fotografía de Ralph Gibson



16.11.14

Recurriendo al Asclepios de Espinosa

















Recurriendo al inclasificable y sorprendente Asclepios, de Miguel Espinosa: "La verdadera distinción reside entre las cosas naturales y las fabricadas por el hombre". Antes lo tenían muy claro, pero ¿y ahora? Espinosa se pone platónico: "El espíritu advierte lo primero aquéllas, y después, éstas; el árbol antes que el poste; y la cabra, que la máquina". Preguntemos a los niños de ahora, que casi todo lo perciben o virtualmente o por imágenes de libro. ¿De qué lado están viendo el mundo? ¿Hay aún margen para ellos de descubrir lo natural o son hijos, si no víctimas, de una mirada robotizada? Asclepios Espinosa: "Platón decía en privado que, al ver las figuras o las apariencias de las plantas, de los animales y de los cuerpos geométricos, o los números y su relación, los niños exhalaban pequeños gritos, como manifestando: 'He aquí un conocido'; pero que jamás mostraban entusiasmo ante las máquinas u otros objetos sin forma ideal". ¿Pueden las más jóvenes generaciones exclamar con alegría ese reconocimiento a los animales o al mundo vegetal, más allá de la insuficiente proyección sobre sus cerebros de las máquinas? "La alegría de ver o palpar al cachorro no se repite ante la máquina, y es de creer que jamás se repita". ¿Aún está a salvo la infancia? ¿Volverá a ser motivo de atracción y de admiración el mundo natural?


11.11.14

Advertencia sobre los poetas













No es precisamente siempre bondad lo que subyace en un poeta, a tenor de ciertas opiniones severas. Nadiezhda Mandelstam en su libro de memorias Contra toda esperanza: "Un poeta no debe convertirse en un seductor que utilice sus dones para hacer de su lector un adepto a alguna ideología inhumana". ¿Un mero aviso o una comprobación? Las dos cosas. Probablemente sea una advertencia basada en la crueldad de lo experimentado, sobre todo en tiempos en que el poder totalitario se adueña de los ciudadanos. Nadiezhda sabía mucho del sufrimiento propio y sobre todo del de su marido Osip, por lo que tal cita adquiere categoría de resistencia y admonición para generaciones futuras. "Un hombre bueno no puede seguir siendo poeta", decía Elias Canetti de su amigo Abraham Sonne, del que se afirma que tan solo publicó once poemas. ¿Qué hay tras el ensalzado lenguaje de la poesía para que espante? ¿O es más bien el ejercicio de la misma utilizada como influencia, cuando no tiranía, lo que resulta abyecto? Se suele contar de sangrientos dictadores que admiraron e incluso escribieron poesía. Practicaron la compra de una clase de poesía y de poetas, mientras perseguían la obra y los autores que no se prestaban al guiño. Dan para pensar las opiniones de personajes como Maldelstam y Canetti, tan poco dados a hablar por hablar. 














6.11.14

Avicena, poeta de la Medicina






















Sabio Avicena, poeta de la Medicina:

"La cólera engendra calor, a veces trae consigo males.

El miedo produce frío, a veces es tal que provoca la muerte.

Una alegría grande hace florecer el cuerpo. Las hay perjudiciales pues son la causa de demasiada opulencia.

La tristeza puede ser fatal para los delgados; es útil para los que necesitan perder peso".

Versos -teoría- extraídos de su obra Poema de Medicina. Traen aires de los cuatro elementos naturales. ¿Aplicación en este caso al mundo de las emociones? Él llama a estos versos Sexto factor necesario: los sentimientos. Factores necesarios para la vida humana y su cuidado, sin duda. Tal vez su primera lectura nos inspire sonrisa y pensemos: ni poeta ni médico. Otra lectura más asentada nos confirmará que probablemente ambas cosas: poeta y médico. Los árabes medievales escribían poetizando, su conocimiento era sumamente empírico. No juzguemos sus ideas sino dentro de los límites de su tiempo. Entonces este persa era un avanzado. Probablemente sumamente materialista. Sus aportaciones, valiosas. Acercarnos a su libro y dejarnos tentar. Después, el disfrute y el ejercicio del pensamiento.




Dibujo de anatomía de Avicena


1.11.14

Silencio y espera: Cees Nooteboom



















Frase del día para mí. "Hay que soportar el propio silencio". Cees Nooteboom en una entrevista en Babelia, refiriéndose a las paradas que ha tenido en su ejercicio de escribir ficción. Pero esta propuesta ¿debe ser únicamente para escribir? Tal vez sea cuestión de método personal, a la carta de cada uno. Porque escribir aportando, ¿exige siempre callar y seguir percibiendo solo lo que hay en el exterior? El individuo, y no solo el escritor, vive siempre en la pulsión entre lo que ve y escucha y su capacidad de aceptación. Pensamiento y ejercicio secreto de la escritura se alían para la asimilación de un entendimiento, siempre relativo, de los hechos que rodean al hombre. No es fácil de asumir la conclusión del experimentado (por viejo) Nooteboom: "Hay que saber esperar". Medito sobre la espera y el silencio, bajo la tentación de los súcubos de las letras. O del miedo al vacío, que nos vuelve a los hombres parlanchines agitados, incluso en lo más profundo de nuestras tripas.  


30.10.14

Consecuente Jordi Savall













"La ignorancia y la amnesia son el final de toda civilización, ya que sin educación no hay arte y sin memoria no hay justicia". Esta expresión contundente, ¿proviene de un político en ascenso o de un joven indignado? Nada de eso, es la voz de un sesudo número uno de la música antigua, Jordi Savall, ni más ni menos. Ha rechazado el Premio Nacional de Música 2014 por considerarlo poco menos que una falacia. Potentes argumentos: "No podemos permitir que la ignorancia y la falta de conciencia del valor de la cultura por parte de los responsables de las más altas instancias del gobierno del Estado español erosionen la labor de tantos músicos, actores, bailarines, cineastas, escritores y artistas plásticos que ostentan el estandarte de la Cultura y que no merecen, sin duda, el trato que reciben ya que son los auténticos protagonistas de la identidad cultural del país". La verdad es la verdad, aunque a veces ni Agamenón ni el barquero se den por aludidos. Me ha conmovido con su arrojo, que seguramente también es hastío, este Jordi Savall. Una vida dedicada a la composición, a la interpretación y a la dirección, sabiendo día tras día de los límites  -probablemente también de las penurias-  de cuantos se dedican a las artes. La creatividad no cotiza en Bolsa y ya se ve que tal miel no se hizo para la boca de los asnos. En estos tiempos se felicita uno por la grandeza de los consecuentes como Savall.





28.10.14

Karl Philipp Moritz: el aprendizaje de la lectura de Anton Reiser














Cuenta Karl Philipp Moritz en su clásica novela que al triste y solitario Anton Reiser su padre empezó a enseñarle a leer a los ocho años "y al final le compró dos libritos, uno de los cuales eran instrucciones para deletrear y el otro un tratado contra el deletreo". Deletrear sobre nombres a los que no se puede adjudicar imagen alguna es tarea ardua, pero Moritz dice que Anton "en cuanto notó que las letras juntas expresaban verdaderamente ideas sensatas, su deseo de aprender a leer fue cada vez más fuerte". ¿Cuándo descubre un niño la sensatez de las ideas expuestas en un texto? ¿Tal vez cuando las relaciona con los acontecimientos de la vida real donde hay que dejarse guiar por tal sensatez para interpretarlos? ¿O el poder del lenguaje despliega ya por su propio ejercicio imágenes en el cerebro? Continua el escritor alemán: "Con la lectura se le había abierto de golpe un mundo nuevo, encontrando en él un gusto que le resarció en cierto modo de todo lo desagradable de su mundo real. Cuando en su entorno solo había gritos y reproches y discordia familiar, y cuando él buscaba en vano un compañero de juegos, se precipitaba sobre un libro". Dos siglos y cuarto nos contemplan desde que Moritz sacó a la luz su Anton Reiser y en esencia muchos sentimos la misma necesidad de la lectura que el protagonista del relato. Toda una terapia para la supervivencia que no deberían desdeñar las nuevas generaciones.





23.10.14

Álvarez Junco sobre la incultura cívica













Vivimos una vorágine en el laberinto español de la que no sabría uno decir si su espiral nos abducirá y nos dejará caer de pronto o si mantendremos el temple y seremos capaces de salir indemnes. Cuando el periodista Ramón Lobo, de eldiario.es pregunta al historiador José Álvarez Junco si España es un país de trinchera por aquello del o estás con nosotros o contra nosotros, el historiador responde: "Como tantos países incultos. No podemos creer que somos excepcionales. Como tantos países en los que no hay mucha educación. Sucede cuando en la escuela no te enseñan que tu verdad es tu verdad pero no La Verdad, y que el de al lado tiene otra verdad distinta a la tuya y que aunque sea distinta es respetable, y que a lo mejor harías bien escuchándole porque quizá aprendas algo de él. Eso no se lo enseñan a nadie en las escuelas". Uno piensa entonces en el ensordecedor ruido mediático, en los monólogos de los parroquianos de los bares, en la entrega al monotema del fútbol, en la ausencia de aportaciones sólidas y serias en las cadenas de televisión, en la fácil delegación del voto cada cuatro años y para de contar, en la carencia en los centros llamados de enseñanza del imprescindible aprendizaje de las elementales reglas de ciudadanía. Amplía el historiador: "Somos un país que no escucha. La mejor expresión que puede encontrar son las tertulias y los debates enloquecidos, de gritos y pasión, en televisión y radio, que son los que tienen las mayores audiencias. Ahí desde luego hay una cosa que no hace nadie, que es escuchar. ¡Nadie! Pero eso es porque no te lo han enseñado desde pequeño". Asiento, me desasosiego, tiemblo. ¿Tan limitados somos para superarnos? Sin desear ser apocalíptico, uno debe tratar de que ni una ni otra España le hiela el corazón. Y siempre la duda, aunque crea que uno lo tiene claro: ¿a cuál perteneceré?




21.10.14

Terror de Sophia de Mello Breyner Andresen















Cuánta belleza en estos versos de Sophia de Mello Breyner Andresen:

"Terror de amarte en un sitio tan frágil como el mundo.

Mal de amarte en este lugar de imperfección
Donde todo nos quiebra y enmudece
Donde todo nos miente y nos separa."

Pero, ¿no reside el mérito de amar en arriesgarse añadiendo fragilidad a la fragilidad para sentir a fondo la condición humana?




19.10.14

Escribir es...José Ángel Valente















"Escribir es como estar muerto y volver para ver los estragos del campo de batalla donde el propio cadáver yace". José Ángel Valente en su kafkiano y desgarrador Palais de Justice. ¿Será que el pasado es siempre lo muerto por más que sigamos buscando en él las fuentes de la vida, es decir, las explicaciones de nuestras pequeñas historias personales? "Hay que andar con cuidado, ponderar con rigor y con instinto el punto exacto donde el pie se pone o se detiene. Lo más terrible es ser, al cabo, comido por un muerto." Escribimos para prolongar batallas libradas a medias o que ganamos sin sacar excesivo beneficio de ellas. Escribimos para disfrutar de amores imposibles o para recuperar las pasiones perdidas. Escribimos para retener el tiempo en nuestras manos, como si pudiéramos evitar nuestras caídas. Vivir es un campo de batalla. Escribir, también. Imposible sacarse de encima el hedor de los cuerpos que hemos consumido en tal azar.



16.10.14

Alerta Kenko Yoshida


















No sé si este pensamiento del ocurrente monje Kenko Yoshida será muy apreciado por la época productivista -alocada y extrema- que vive ahora gran parte de la humanidad. Ni por la ansiosa mentalidad individualista que el acaparamiento de consumo hace creer a los ciudadanos que son poco menos que los reyes de Saba. "Cuando veo a hombres que se esfuerzan y animan mutuamente a trabajar con todo el interés, no puedo por menos de compararlos a los que con el mayor entusiasmo están tratando de levantar un Buda de nieve que han adornado con oro, joyas y piedras preciosas". La paradoja está servida. Nunca la carrera de producción y mercado fue tan extensa y competitiva como ahora. Nunca los artículos fueron tan efímeros. Nunca la socialización de bienes de uso estuvo tan cerca de tantas manos. Pero ¿está garantizada una perdurabilidad segura? "Me pregunto  -continua Yoshida-  si esta estatua de nieve les durará todo el tiempo que necesitan para poderla entronizar y venerar". Es como si el monje de hace casi ocho siglos viera a través de su bola de cristal los avatares de nuestro tiempo. Pero acaso no tanto de los procesos colectivos como de los límites y aspiraciones del individuo, siempre inestables cuando no quebradizos. Y alerta: "Nuestra vida es como la nieve. Creemos que todavía nos queda bastante, pero se nos va marchando por la base y, entre tanto, trabajamos por conseguir muchas cosas y soñamos con ellas". Ocurrencias de un ocioso, que decía el autor. Tsurezuregusa.



Ukiyo-e de Katsushika Hokusai


11.10.14

Belén Gopegui duda de la rebelión en la literatura española del momento













La escritora Belén Gopegui, entrevistada por la extraordinaria revista Átopos, no cree precisamente en la rebelión actual de la literatura española: "La leve rebelión, al ser individualista, cada autor con su libro  -y ese libro desligado de otros así como de movimientos políticos, etc.- termina pareciéndose a una moda que, además, en vez de movilizar desarma, como sucede al pesimismo de la voluntad tan propio de las últimas novelas de la crisis". ¿Visión equivocada y vaga de los escritores o que van simplemente a cumplir el tópico a tres bandas que completaría aquello de tener un hijo y plantar un árbol? Tal vez deficiente reflexión, desinterés y escasa adecuación imaginativa que renovara el panorama de letras y de actos. De ahí que Gopegui matice: "Es significativo que en muchas de esas novelas se vincule la injusticia a una hipotética naturaleza humana y no a las condiciones en que vivimos". La naturaleza de la especie como saco roto, típico argumento de quienes no desean se toque el fondo de los problemas. Continúa: "Uno cambia de cielo pero no de corazón, decía el poeta, y la mayoría de las novelas escritas al hilo de la crisis se complacen en esa idea: cambian las circunstancias pero no la mezquindad de los hombres y las mujeres. No es mi punto de vista. Tampoco defiendo el otro extremo, una supuesta naturaleza humana angelical que afloraría en un mundo más justo". ¿Atrapados, por lo tanto, en una cinta sin fin que deja al albur y sin solución la vida de los individuos y sus sociedades? Belén Gopegui no se amilana: "La sociedad se puede organizar de tal modo que las mejores facultades puedan desarrollarse y las peores no tengan demasiado espacio para crecer". Quién te oiga, mujer, es decir, todos. Por la cuenta que nos debería tener.























9.10.14

El principiante para Wallace Stevens
















"El hombre es un eterno principiante". Wallace Stevens. Sin duda, por su propia condición, simplemente porque siempre parte de un punto diferente y móvil. Si el hombre fuera consciente de ello también sería humilde. Lo cual le permitiría conjurar la ridícula soberbia que la edad o las ejecuciones de los actos suele concitar bajo el señuelo de una supuesta sabiduría. Marcados siempre por el destino los hombres estamos condenados a reemprender una y otra vez nuestras acciones. Pero como diría Stevens: "Para cualquier originalidad es preciso tener el valor de ser un amateur". Vivir con una constante sed de querer saber, dando siempre algo sin pedir nada a cambio, como sugeriría Barthes. Como siempre, el poeta estadounidense hilando fino con sus Adagia




3.10.14

La poesía laica del sirio Adonis

















Probablemente sea controvertida para muchos la opinión del poeta sirio Adonis: "La gran poesía siempre es laica".  Yo añadiría que laica y sumamente material. Librepensamiento y búsqueda. Percepción de lo cambiante y dinámica del universo. Lo dice Adonis al modo más oriental: "La poesía es la pluralidad, la unidad de los contrarios". ¿Tal vez es esta característica la que nos permite disfrutar de su sentido, que nunca es único pero a la vez se armoniza? La poesía prospecta y descubre, y esa condición determina la sustancia que nos nutre. Desde luego lo que no puede ser es que pague el precio de pago ideológico: "La poesía es lo opuesto a la religión incluso en términos históricos: en nuestra historia de musulmanes no ha habido ni un solo gran poeta que fuera creyente. Nunca”. Entonces pienso, por ejemplo, en algunos clásicos de la literatura como Abu Nuwás u Omar Jayyam -hermosas colecciones de poemas báquicos en ambos- y en sus negaciones de fondo con la fe. Y en el propio Adonis, un arreligoso, como se califica a sí mismo, al que le ha tocado de una manera rica la mística de la materia. En ese sentido, acaso no varía sustancialmente de los místicos tradicionales que, como él suele decir, "cambiaron la noción de realidad y de Dios y por eso se les rechazó". Adonis ha percibido en numerosas ocasiones encono desde los sectores más o menos integristas del Islam. Pero él sigue creativo, marcando caminos cuya dialéctica es la observación de los propios caminos y de sus signos. Y traza esperanzas: "Sin poesía el mundo se muere de frío, de cerrazón. Los tres pilares del universo son el amor, la amistad y la poesía. El resto es comercio". Los que nos resistimos a convertir la poesía en una forma de religión o de mercado permanecemos expectantes, mirando las estrellas. Que también están dentro de los hombres.



30.9.14

Vos sos un boludo. ¿Quién dijo mayor?















Mafalda, esa eterna niña adulta: "¿Qué importan los años? Lo que realmente importa es comprobar que a fin de cuentas la mejor edad de la vida es estar vivo". Lo que yo digo, vivir el acontecimiento que es levantarse cada día y volver a acostarse. Y dormir. Y soñar. Y levantarse al día siguiente. Mafalda, creación de Quino   -¿y por qué no en parte alter ego?-  cumple cincuenta años. Felicidades. Todo un icono de la resistencia y de la ironía. Dos elementos imprescindibles para que nos sostengamos en el acontecimiento -no mero accidente, que cuesta mucho hacerse-  de la vida. Con el ojo crítico y admirado siempre puesto en un nuevo descubrimiento. 
















28.9.14

Allen France previene sobre la psiquiatrización de los problemas cotidianos

















Malos tiempos para conocerse a uno mismo. O buenos, mejores que nunca, según se sepan afrontar las situaciones cotidianas y salir airosos de ellas. No sé qué diría Sócrates al respecto, pero sí lo que argumenta Allen Frances, catedrático norteamericano de Psiquiatría: "Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales". Lo vemos con frecuencia. No hay catástrofe colectiva o accidente colegial o muerte de un familiar o incluso abandono de una novia sobre los que no se tienda cada vez más a acudir de inmediato al psicólogo  -o mejor dicho, el psicólogo se presente allí y supongo que no por la cara-, con la probable secuela de receta de ansiolíticos en tromba. ¿Qué diría mi padre que hizo una guerra, las pasó caninas, resultó herido y acabó sobreviviendo y más fuerte en su entidad personal que nunca? Entonces no existían psicólogos ni antidepresivos. Carga crítica con conocimiento de causa la opinión de Allen Frances: "Hace seis años coincidí con amigos y colegas que habían participado en la última revisión y les vi tan entusiasmados que no pude por menos que recurrir a la ironía: habéis ampliado tanto la lista de patologías, les dije, que yo mismo me reconozco en muchos de esos trastornos. Con frecuencia me olvido de las cosas, de modo que seguramente tengo una predemencia; de cuando en cuando como mucho, así que probablemente tengo el síndrome del comedor compulsivo, y puesto que al morir mi mujer, la tristeza me duró más de una semana y aún me duele, debo haber caído en una depresión. Es absurdo". No subestimemos, por favor, la capacidad de aguante y de superación de los seres humanos. Dejad que estos crezcan en y tras las dificultades  -y no solo se crezcan mientras duran-  y echémonos unos a otros una mano para evitar que todo sea tan tortuoso. Eso podríamos añadir. Sobre el negocio de los medicamentos psiquiátricos...punto y aparte. Casi tan extendidos como las patatas, por el bien del business de las multinacionales del ramo. 



27.9.14

La queja de Chateaubriand

















"El amor se engaña a sí mismo; no te embriagues con él, pues la ebriedad pasa". ¿Alguien es capaz de resistirse a la prueba y decir a tiempo aparta de mi este cáliz? "No vive de poesía, no se alimenta de gloria, al descubrir, todos los días, que el ídolo que se creó pierde algo a sus ojos. Pronto ve los defectos y sólo el tiempo lo vuelve infiel al despojar al objeto que amó de sus encantos. El talento no devuelve lo que el tiempo borra. La gloria no rejuvenece sino nuestro nombre". Más allá de sus recomendaciones, la queja de Chateaubriand a la persona amada en Amor y vejez: "Has despertado el instinto que me atormentó de joven, has renovado mis viejos sufrimientos..." Riesgos del amor, mejor dicho, del enamoramiento, en los años provectos. Aunque, ¿acaso un viejo enamorado es un individuo que no evoluciona? Los habrá que sí, los habrá que no. Vivir no siempre significa digerir la vida, modificar manías, sentimientos, obsesiones. Y menos superar los fantasmas que acompañan velada o descaradamente. "Envejecido en la tierra sin haber perdido nada de sus sueños, de sus locuras, de sus vagas tristezas, siempre en busca de aquello que no puede encontrar y obligado a añadir a sus antiguos males los desengaños de la experiencia, la soledad de los deseos, el hastío del corazón y la desventura de los años", clama en realidad contra sí mismo por más que utilice la referencia del objeto mujer. Uno tiene la percepción de que el hombre vive una orfandad perenne, con o sin compañía. Con lo disimula. Sin desespera. De alguna manera el escritor la mantendría incorporada a las propias Memorias de ultratumba.   




25.9.14

Adelaida Garcia Morales con las sirenas














"Y en su cuaderno había anotado en aquellos días:

'Siento simplemente que me muero. Mi corazón parece detenerse y quedar suspendido en un latido diferente que introduce el más profundo horror en mi cuerpo. La noche es inmensa. Estoy sola y todo es posible bajo esta oscuridad sin tiempo. Mi cuerpo entero se ha hecho de aire, un zumbido metálico sacude mi cabeza separada ya de cuanto me rodea. Intento decirme: ¡No lo creas!  ¡No pasa nada!"

Adelaida García Morales en su novela El silencio de las sirenas. ¿Por qué la ficción supera a la realidad antes de tiempo? Ah, ¿que la ficción es también realidad, pero intemporal? No, no está fuera del tiempo el juego de imaginar; sólo se anticipa. Alguna vez llega lo imaginado y se impone onerosa, brutalmente. Adelaida murió hace dos días en Dos Hermanas, Sevilla, el sur. No pasa nada.



20.9.14

Los cuentos con los que no quiere mecer a nadie Richard Dawkins















"He visto que la cuna del hombre la mecen con cuentos", poetizó honestamente León Felipe. Es lo primero que me viene a la mente cuando leo lo que dice el biólogo Richard Dawkins en una entrevista en Babelia: "Tengo una ausencia de cualquier razón para creer en Dios, como tampoco en las hadas". Interesante planteamiento porque en los debates tradicionales sobre la existencia de Dios, en los que quienes lo defienden no demuestran nunca su existencia  -no es demostrable lo que no es-  se exige, sin embargo, a quienes lo niegan o simplemente no toman en consideración el concepto que lo demuestren. Típico planteamiento de fuerza el de los primeros, la fuerza de haberse instaurado el mito hace siglos, del cual viven profesionalmente bastantes individuos de este mundo. Aún dice más Dawkins: "Como científico me conmueve la belleza del mundo y del universo". ¿Cabe mayor declaración de amor, libre de las taras de las falsas creencias y basada simplemente en la sed de observación, disfrute, conocimiento e identificación con lo que habita por doquier? "Como educador, veo perverso que los niños se eduquen en falsedades cuando la verdad es tan hermosa", remata el científico. Ay, la magia de los cuentos con que mecemos a nuestros hijos. Probablemente sea más tabú cuestionar el rol de las hadas, los papanoeles y los reyes que el de las divinidades. Y más hoy que se han abierto tantos mercados para vender en su nombre. La verdad es hermosa: toda una declaración bella también en sí misma.




18.9.14

Tony Judt y Europa




















Historiador malogrado Tony Judt: "Sólo la historia podrá ayudarnos a recordar en los años venideros por qué parecia tan importante erigir cierta clase de Europa a partir de los crematorios de Auschwitz". Tal vez la conciencia de la barbarie, en que los europeos nos embarcamos e involucramos de alguna manera a gran parte del mundo, obligó a diseñar nuevas políticas. Pero éstas, sin unas buenas lecturas transmisibles a las nuevas generaciones, pueden hacer aguas. Insiste: "La nueva Europa, unida por los signos y símbolos de su terrible pasado, constituye un éxito notable; pero seguirá estando hipotecada a ese pasado". No es solo la memoria, sino muchos factores no resueltos que aún colean. "Para que los europeos conserven ese vínculo vital  -para que el pasado del continente siga proporcionando al presente de Europa un contenido reprobatorio y un objetivo moral-  habrá que enseñárselo de nuevo a cada generación. Puede que la Unión Europea sea una respuesta a la historia, pero nunca podrá sustituirla". En un día como hoy de referéndum escocés me asaltan estas líneas finales del libro de Judt Postguerra, una historia de Europa desde 1945. Altamente recomendable como pocos. Conocer la historia es, sobre todo, reflexionar, sacar conclusiones y no tratar de repetir errores. Pero, ay, ya sabemos en qué especie mixtificada por ideas, anhelos y objetivos no muy claros nos jugamos los cuartos.

   













Grabado de Kathe Kollwitz




17.9.14

Aquella casa de Joao Ubaldo Ribeiro















"...no soy realmente tan buena persona como a mí me gusta pensar que soy, aunque me cuente entre las enviadas de Dios, lo digo en serio. Pero no por eso presumo, al contrario, soy humilde". Deliciosa ironía de Joao Ubaldo Ribeiro en La casa de los budas dichosos. Continúa: "Puede parecer mentira, pero creo mucho en Dios, lo digo en serio, Él fue Quien lo hizo todo, alabado sea Dios. ¿Habrá mayor sádico, en el mejor de los sentidos, que Dios? No hay que leer a Sartre, que estuvo tan de moda, para hacer filosofía de Dios. Dios, Dios, Dios, creo mucho en Dios, creo en la Providencia Divina, creo de verdad. Me da pereza explicarles eso a quienes son víctimas de paradigmas hebraicos o conciliares. Son simpatiquísimos mis budas dichosos, es imposible dejar de quererles". Fastuoso  y satírico Joao, que pasó a mejor vida hace justo dos meses. Una novela que me está divirtiendo.




15.9.14

Ajo Galván: un dibujo cada día

















Hace un año largo la ilustradora Ajo Galván se propuso realizar un dibujo al día durante un año. 'Sell a day, un dibujo al día durante un año', tituló su autopropuesta creativa. Llámese exigencia, método, disciplina o canalización de fuerzas ocultas, ¿no es su sugerencia un ataque frontal a la indolencia y el muermo en que muchas personas caen? Cabe imaginar que cada uno de nosotros hiciera cada día una muestra de aquello en lo que nos sentimos capaces o hábiles. Escribir, fotografiar, rodar película casera, hacer música, practicar gimnasia, cocinar...¿No estaría más distendida la vida cotidiana? Se busque o no el lado económico  -todo ingreso es bienvenido- la compensación está asegurada. ¿Solo la compensación? Su vertiente exterior clama su espacio: la contribución al disfrute ajeno. Uno desea que cunda la voz de Ajo Galván, sea cual sea la faceta de convertir el mundo en vida.


 

12.9.14

Capítulo 68 de Rayuela, de Julio Cortázar



















Transcrito tal cual, sin comentario de textos, sin traductor simultáneo, pero eso sí, con una sonrisa de comisura a comisura de los labios. Las palabras se han sublevado y el racimo que Cortázar nos ofrece deja que lo llenemos de contenidos. ¿No es poderoso en este caso el continente? ¿No se apodera la forma del fondo? ¿O es una fusión total en que las palabras precisas del lenguaje habitual son desplazadas por la aparente precisión de otros términos invasores? O acaso solo es cuestión de tiempo que hablemos así. Al fin y al cabo, los hombres tampoco acabamos de entendernos con el vocabulario usado habitualmente.


"Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias."







Dibujo de Odd Nerdrum



9.9.14

La inspiración, un descreimiento del poeta Juan González





















“El proceso creativo tiene que ver con las lecturas y la disciplina”. Juan González, poeta argentino, escéptico si no descreído del tópico de la inspiración. "No creo para nada en la inspiración. El proceso creativo tiene que ver con las lecturas y la disciplina. Un poema, en mi caso, parte de un hecho que me conmueve, o de imágenes, que luego van conectándose con la realidad. Siempre digo y dije que la poesía es sinónimo de comunicación, lenguaje y escritura; la poesía tiene la capacidad de rescatarnos." De vez en cuando conviene escuchar a alguien cuya lucidez hay que tener en cuenta. Es vieja y permanente la discusión sobre la genialidad, la inspiración y las musas. Pero el arte, sea plástica o escritura o música o danza, no es un mero don del caos. Por supuesto, no solo leer y tener método son garantías de un buen hacer, pero sí se manifiestan imprescindibles. Detrás de las lecturas, o a su pesar, hay la mirada personal, la receptividad, el afán de perseverancia, y la sensibilidad, mucha sensibilidad para desarrollar la atención. Juan González suele decir que siempre escribe sobre la muerte, indirectamente. ¿Por casualidad, por obsesión enfermiza, por moda? Con conocimiento de causa. Hace treinta y ocho años la dictadura argentina secuestró, torturó, asesinó e hizo desaparecer a su hijo Hernán, con solo veinte años de edad. Sus restos han sido identificados recientemente y durante casi cuatro décadas Juan González, como los demás miembros de su familia, ha sabido lo que era el dolor.







7.9.14

Una de las direcciones únicas de Walter Benjamin

















Walter Benjamin, en Dirección única: "En un amor, la mayoría busca una patria eterna". Sedentarismo: reclamo de estabilidad y de acogimiento duradero. Continúa: "Otros, aunque muy pocos, un eterno viajar". Nomadismo: no hay nunca suficiente tierra ni bastante patria para procurarles satisfacción. Aún precisa más Benjamin: "Estos últimos son melancólicos que tienen que rehuir el contacto con la madre tierra. Buscan a quien mantenga alejada de ellos la melancolía de la patria. Y le guardan fidelidad. Los tratados medievales sobre los humores saben de la apetencia de viajes largos de este tipo de gente". Vaya, dicho así uno recuerda al Pessoa del Libro del desasosiego: "No es el amor, sino sus alrededores, lo que vale la pena..." ¿Y si el amor es más bien el medio no encontrado, el vehículo de desplazamiento y la meta inexistente?



6.9.14

Interrogativo o no este Julio Cortázar




















Ahora que se han cumplido cien años del nacimiento de Julio Cortázar tenemos la excusa para más entrar una vez más en sus juegos. Si es que alguna vez los habíamos dejado. Su poema Para leer en forma interrogativa es audaz, porque te obliga a leerlo dos veces. Como interrogación o como respuesta. No es el poeta quien habla, parece decirnos, eres tú mismo quien te consideras.


Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amás
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caída la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.




Caricatura de Leandro Bustamante


5.9.14

Pedro Alonso y su concepto de salud global
















Tu salud debe ser la salud de los otros, la de todos. De la misma manera que la de los demás incumbe también a la tuya propia. Así interpreto al médico e investigador de la malaria Pedro Alonso, cuando responde a las preguntas de Josep Ramoneda en la revista La maleta: "Hay que abordar la inequidad inaceptable de que el  lugar donde tú vives determine las posibilidades de tener una vida saludable". No hay un mundo ni dos, sino muchos en los que la desigualdad, la escasez de recursos y el modo de vida con escasas garantías higiénicas producen la permanencia de viejas enfermedades y auspician la aparición de las nuevas (ébola, por citar un caso alarmante de actualidad) De ahí que Pedro Alonso, tras su larga experiencia en tratar enfermedades y conocer el marco en el que se desarrollan, tenga un claro concepto de que la salud es un tema global: "Si no entendemos que siempre, pero ahora más que nunca, vivimos en un mundo interrelacionado en el que las diferencias de salud como manifestación de falta de equidad nos están hablando a todos nosotros, independientemente de dónde estemos ubicados, y no solo por un problema de riesgos que pueda implicar para nosotros sino de responsabilidad colectiva, tenemos un problema". ¿Un planteamiento meramente moral y abstracto, como otras veces? En absoluto. Un planteamiento de supervivencia y de afrontar los riesgos cara a cara antes de que las catástrofes sanitarias tengan lugar, de las que ya no nos libramos en ninguna parte. "Necesitamos una visión amplia de los problemas de salud que van más allá de la sanidad de nuestro barrio". La salud, problema político universal, a la que hay que prestar atención en primera fila.



4.9.14

El viejo de Clint Eastwood













Clint Eastwood, de todos conocido, en una entrevista de prensa: "Si uno deja de vivir mirando hacia delante no hay otra cosa que echar la vista atrás y eso es caer en la nostalgia". No se le puede decir que no, aunque suena tajante y excluyente. Algo así como mitad frase radical de juventud, mitad necesidad de no morir en vida. El actor se supera: "Nunca dejo que el viejo entre en casa". `Sabio por viejo, no por actor. Pero el viejo, lo viejo, ¿es aquella parte de nosotros que recuerda y saca conclusiones? ¿O se refiere al muermo, a la sensación de abandono de uno mismo, la tirada de toalla? Obviamente, cuando se avanza en años la tarea es ardua y el pulso cotidiano. ¿Por qué no conjugar un sentido de actividad y prospección, siempre que la salud lo permita, con el ejercicio de una sana memoria? Como nunca vivimos ni en el ayer ni en el mañana, solo nos queda recrearnos en el día. El Carpe diem latino no es solamente un lema para un ciclo pujante de la vida. La vida es una puja con uno mismo a cualquier edad y no nos queda otra que acometerla. 

  



1.9.14

La memoria de Stefan Zweig a nuestro servicio













No sé si todo lo escrito está para ser leído por cada individuo y, valga lo redundante, acogido en el terreno personal de cada cual. No por el volumen enorme de lo publicado, que también. Sino porque la calidad y el interés no siempre toca y es percibido por el lector. Lo escrito nos tiene que llamar, nos llama, en algún momento determinado de la vida. Antes o después un libro se nos descubre con toda su claridad, interés y virtud nutriente. O acaso no lo hace nunca, y no nos enteraremos de su dimensión aunque otros nos comenten. Por mucho que nos esforcemos en leer una narración, si algo interior y profundo no nos lo pide, pasarán las letras ante nuestros ojos y no nos sentiremos especialmente afectados. Algo tiene que ver todo lo vivido  -experimentación, convivencia, actividad, memoria-  para captar y digerir los textos que tantos autores nos ofrecen. Dice Stefan Zweig en el prefacio a El mundo de ayer: "No considero a nuestra memoria como algo que retiene una cosa por mero azar y pierde otra por casualidad, sino como una fuerza que ordena a sabiendas y excluye con juicio. Todo lo que olvida el hombre de su propia vida, en realidad ya mucho antes había estado condenado al olvido por un instinto interior. Solo aquello que yo quiero conservar tiene derecho a ser conservado para los demás". Dos pájaros de un tiro. Zweig nos deja claro por qué escribe un libro de memoria personal que lo es también de memoria histórica (sin prejuicios para el concepto, por favor) Y yo siento su relato, ya en sus primeras páginas, como un tesoro que me permita comprar mi libertad. Que el libro de Zweig se subtitule Memorias de un europeo sirve para que nos interesemos más en las conclusiones sacadas por un hombre que vivió tiempos sumamente convulsos. Para ayudarnos a comprender cómo cambiaron los tiempos que nadie esperaba y que tomaron aquellos terribles derroteros. O por si los nuestros pudieran llevar un camino análogo...y aún fuera posible evitarlo. 



28.8.14

Un poema de la galería de Antonio Machado
















Esta noche Antonio Machado, que es para mí un poeta perpetuamente presente, y un maestro, no solo literario sino de pensamiento total, y sobre todo ético, me deja caer de pronto uno de sus breves poemas de Galerías, el LXXXIX: 

"Y podrás conocerte recordando
del pasado soñar los turbios lienzos,
en este día triste en que caminas
con los ojos abiertos.

De toda la memoria, sólo vale
el don preclaro de evocar los sueños."

Nos persigue lo irrealizado, pero nos reafirma también. Lo que no fue, pero deseamos en su día, los anhelos que se apagaron una vez finalizó su tiempo preciso, la felicidad impura  -nunca existe un estado completo ni libre de interferencias en la percepción de lo que nos parece felicidad-  que nunca más volverá. Aquel mundo es el espacio de las posibilidades, que unas veces se materializa en actos logrados, otras en malogrados, otras en quedarse a medias. Y qué. Las posibilidades son un testigo que vamos tomando dentro de nosotros, cambiando de mano, de compañeros de viaje, de aspiraciones. De sueños las más de las veces. ¿Quién dijo que los sueños son quimeras y, por lo tanto, algo intangible? Me quedo con su poder de estímulo y su capacidad inmensa e inagotable para mantener los ojos abiertos.



Ilustración de Nunzio Paci




27.8.14

Ausiàs March sobre corderos y leones














Uno es raro en ciertas lecturas de verano. Pero ¿acaso los libros tienen estaciones? Hoy leo: "Sabios no son todos los que las cuestiones saben determinar y dar consejos, si frente al miedo son simples como corderos, pero para los deleites valientes como leones". Lo cantaba poéticamente Ausiàs March en el siglo XV. Que tengan plena vigencia actualmente ésta y otras reflexiones da idea de cuán poco han cambiado las apetencias interiores del hombre. Donde el poeta valenciano dice deleites póngase lo que se quiera: acaparamiento de poder, acumulación de bienes, hedonismo desatado, etc. Uno piensa si ya de origen biológico y de constitución animal los humanos no seremos sino esquizoides, personajes de doble o triple personalidad, mentes divididas por más que el orden cultural impuesto trate de corregir. March puntualiza, acaso pontifica: "Sabio es el que sabe aconsejarse hacia el bien que es propio y suyo, tomándolo, dejando los otros en reserva, mirando a los locos atribularse en el mundo." ¿Qué hubiera pensado el humanista de haber visto nuestro modo de vida regido por el consumo? Ya sé cómo llamarme cada vez que la desazón por lo inmediato me acose: loco atribulado. Si históricamente las tribulaciones se aplicaban a los que padecían carencia y necesidad, ¿no es indigno que nos sintamos atribulados por el lujo de una sociedad voraz que no cesa? Me gusta el peso del clasicismo filosófico sobre Ausiàs March; él hace de transmisor y actualiza. Y hasta aquí llega.




  

25.8.14

El sentido de los libros para Jaume Vallcorba






Editor Jaume Vallcorba: "El amor a los libros me ha acompañado a lo largo de toda mi vida, desde que leía en la cama, a escondidas de mi madre y en época muy temprana, La Isla del Tesoro, El Mercader de Venecia, o Cuore, de Edmundo de Amicis". ¿Quién no puede relatar una experiencia análoga, aunque no hayamos sido editores como el recientemente malogrado Jaume Vallcorba? Si a él le acunaban esos títulos a otros nos mecían Verne, Walter Scott o Harriet Beecher Stowe, y gracias, compartiendo, eso sí, toques de atención de los padres. ¿De aquellos polvos llegaron los lodos de lectura de adultos? De modo desigual, y con saltos, probablemente, pero no me cabe duda. Sigue diciendo el editor en su discurso de clausura del máster de edición de la Universitat Pompeu Fabra, que tuvo lugar el pasado mes de julio: "He aprendido mucho de los libros, ciertamente, pero no los estimo por lo que he aprendido, que es muchísimo, sino por encima de todo por cómo me han acompañado a lo largo de los años, configurándome y, quisiera pensar, que afinándome". Poder reconocer esto es haber llegado a un punto de valorar sensatamente los caminos del aprendizaje de la vida. Que la supuesta ficción  -¿o lo novelado solo es una relación de acontecimientos con múltiples e ingeniosas formas narrativas?-  marque a un lector y le haga e incluso le afine, desenvolviendo las facultades de la sensibilidad y del entendimiento, nos llevaría a hacernos preguntas hondas sobre la dimensión de la existencia. Y no necesariamente metafísicas. ¿A tanto puede llevarnos leer? "Estoy convencido -continúa Vallcorba- de que un libro es capaz de modificar a su lector por el simple hecho de haberlo leído; que puede cambiar, en el lector, algo importante, de manera que se podría decir que no es la misma persona antes que después de haberlo leído. Porque leer es dialogar, es 'escuchar con los ojos a los muertos y tener conversación con los difuntos', como decía Quevedo siguiendo un viejo y noble lugar común. Con pocos libros se puede tener al alcance el pensamiento humano, y del diálogo con él deriva, es sabido, cualquier conocimiento y cualquier construcción de una personalidad, ya sea individual o social. Por esto creo que editar es un trabajo que conlleva una cierta responsabilidad". No ha sido baladí la tarea y el empeño del editor que falleció el último sábado. Basta con mirar los estantes de una librería y ver el canto de los libros en que el nadador de la vida se tira al océano, del que acaso espera todo.