Leído en un correo personal, tras el cual se encuentra alguien que no ve todos los días el amanecer con el mismo sol. Digo una perogrullada, porque sabido es que ya no tenemos edad nadie de ignorar con soberbia la luz que nos ilumina cada día, sea cual sea su intensidad. Pero sé por qué lo digo. Los cuerpos -receptores de luz, entre otras dádivas de la naturaleza y de la vida- van entrando en pulsos de maltrato y disfunción. Remata, pues, el texto: "porque como dice el poeta Michael Hofman en unos versos no me di cuenta de
que estar en cualquier lugar sobre la superficie de la tierra es sangrar". La utilización de una cita como sustitución de un pensamiento propio -tal vez porque nos parece que es más expresiva o porque lo dice de mejor manera- es un ejercicio que practicamos todos con cierta frecuencia. No se me ocurre una respuesta liviana al correo, a la persona que me lo dirige. Solo añado con escepticismo animoso: "Sintamos fluir la sangre dentro de nosotros. No pensemos en la sangría. Al menos no antes de tiempo". De pronto pienso que no he leído nada de Michael Hofman, 57 años; que nadie me había hablado de él. Un cita de desahogo para quien la emite: provechosa para quien la recibe.
29.6.13
27.6.13
Simbiosis de la poesía, por Zagajewski
"La poesía y la duda se necesitan recíprocamente, coexisten como el roble y la hiedra, el perro y el gato". Adam Zagajewski. ¿Una de las simbiosis más nutrientes que ha proporcionado la naturaleza? Estremecimiento que me asalta: si la poesía fuera ante todo duda, yo entero sería poesía. Más: "Pero su unión no es ni armónica ni simétrica. La poesía necesita la duda mucho más que la duda a la poesía. Gracias a la duda la poesía se purifica de la insinceridad retórica, de la palabrería, de la falsedad, de la logorrea juvenil y de la euforia vacía (que no de la verdadera)". Bien: la duda limpia la casa, ventila la casa, reordena la casa, ocupa la casa. Inquilina saludable, tras su paso un poema, una obra poética, no solo es otro espacio sino principalmente otra vida.
26.6.13
Traducción, prostitución...
Miguel Sáenz, traductor, en su discurso de ingreso en la RAE el pasado día 23: "...Es difícil decir nada nuevo sobre la traducción. Se ha dicho de ella (sin distinguirla de la interpretación de lenguas) que es, con la prostitución, la profesión más antigua del mundo, aunque está peor pagada. E incluso ha habido quien ha afirmado que traducción y prostitución son una misma cosa, porque consisten en definitiva en hacer por dinero lo que se debiera hacer por amor". Chusco. Al menos no se escucha el tan manido traductor / traidor y en su erudito discurso Sáenz habla de más cosas.
Si se considera que cualquier trabajo es una forma de prostitución -puedo parecer maximalista, pero ahí están los hechos- puesto que se vende la fuerza de trabajo, la capacidad intelectual y física y el tiempo personal a cambio de un salario -¿no es todo eso el cuerpo de uno mismo?- y dando por hecho que el tópico del amor al trabajo suele quedarnos lejos a todos antes o después, no resulta descabellado lo que trae a colación Miguel Sáenz. El traductor que tanto ha leído, traducido y reescrito recaba con gracejo y como si no fuera de su cosecha lo que muchos piensan pero nadie se atreve a decir. Este tipo de opiniones se exponen siempre en un lenguaje de supuestos, en un contexto de ironías. Las metáforas son hermosas mientras son metáforas. Traerlas más acá no gusta a nadie. Decididamente, soy un maximalista, incluso tras cuarenta años de vida laboral en que he visto a gente vender su primogenitura por el plato de lentejas. Otra imagen metafórica. ¿Menos real?
25.6.13
Lo ya perdido
Qué sonido de las profundidades emana desde estos versos de Tomás Segovia (Anagnórisis):
"...desde el principio fuiste
Amor
lo ya perdido
desde el comienzo ya no estaba en la casa mi casa
ni en la tierra mi tierra ni el amor en mi amor
la memoria estuvo siempre en otra parte
y de círculo en círculo todo fue exilio
pero me muevo aún entre la niebla muda
madriguera sin muros cuerpo viable
¿no podré salir nunca a verte el rostro
dentro infinito
entraña sin salida
niebla?"
Parece que estuviera viendo a Ulises dando zarpazos por el Laberinto. Ah, ¿que Ulises fue aquel viajero marino del ansiado retorno? Excusas. ¿Qué otra cosa, si no, fue su navegación, sino laberíntica? ¿Sirvió, al menos, para reencontrarse consigo mismo? Anagnórisis.
23.6.13
El reconocimiento en Tomás Segovia
Vadear entre pasillos y anaqueles de una librería de viejo. Combate con los ácaros y con los ácidos que se han apropiado del papel. Nada de lo que allí reposa me es indiferente, pero siempre hay que elegir. Compro el libro -ni barato ni caro- de Tomás Segovia porque apenas tenía un par de poemarios suyos. También por el precio. Pero principalmente me lo llevo por una razón que no debería revelar si tuviera pudor: por el título. Acaso solo lo he adquirido por ese vocablo que me suena excelso. No es frecuente que tal término literario aparezca en comentarios críticos ordinarios. Menos en una conversación habitual. Repito una y otra vez su nombre sonoro: Anagnórisis. Que un poema largo -una colección de ellos- lleve ese sustantivo de claras resonancias del teatro clásico griego promete. Me intriga saber qué hay en un poema de reconocimiento, de descubrimiento, de reencuentro entre personajes. ¿Será sobre todo el cara a cara con el otro yo lo que se oculta? En ese sentido, todos los libros de poemas deberían llamarse Anagnórisis.
22.6.13
Ingratitud
Tucídides narra: "Los lacedemonios anunciaron que los ilotas tenían que escoger entre sus filas a aquellos que se hubieran distinguido en la guerra para darles la libertad. Seleccionaron en torno a dos mil, que acudieron con guirnaldas a los templos, como si ya fueran libres. Pero poco después los lacedemonios los mataron a todos, a escondidas". Una historia de uso y abuso de mano de obra. La ingratitud de los contratantes o, mejor dicho, de sus amos. Tal vez no es una historia tan antigua y a sus máscaras se les apliquen en nuestros días nombres más modernos.
21.6.13
Traumnovelle
"- ¿Qué vamos a hacer, Albertine?
Ella sonrió y, tras una breve vacilación, repuso:
- Dar gracias al Destino, creo, por haber salido tan bien librados de todas esas aventuras...de las reales y de las soñadas.
- ¿Estás segura? -le preguntó él.
- Tan segura que sospecho que la realidad de una noche, incluso la de toda una vida humana, no significa también su verdad más profunda.
- Y que ningún sueño -suspiró él suavemente- es totalmente un sueño."
Sigamos creyendo que nuestros relatos vividos son soñados, y que nuestros relatos soñados son vividos. Arthur Schnitzler nos lo viene a invocar en su novelita Relato soñado (Traumnovelle). No me basta aquello de que un sueño lleva a otro sueño y una realidad a otra realidad. Lo que vivimos es siempre un apareamiento.
20.6.13
La ceguera de la felicidad
Mi amiga Berta Z. se está quitando objetos de en medio porque anda a dos velas. Entre ellos, naturalmente, hay libros. Me pasa, por si me interesa, uno de Pascal Bruckner y abro al azar una página: "Terrible ceguera la de la felicidad, que solo ve en todas partes su propio reflejo y que aspira a convertirse en la única historia posible". La historia de un mito, cuyo desarrollo es sobre todo moderno. O cuando los hombres se obstinan en vincular felicidad a abundancia. Empeño obsesivo en materializar su ceguera. Parábola de los felices: si un feliz guía a otro feliz...(¿en qué agujero no caerán en masa?, dice una voz en off)
19.6.13
Neologismos bienvenidos
De momento es un neologismo que un especialista en envejecimiento de la OMS, un tal Alexandre Kalache, suelta en una entrevista. "Gerontolescencia es una palabra rara pero también lo era hablar de adolescencia en los años cincuenta y sesenta porque la gente no estaba acostumbrada, y ahora es de lo más normal". Él viene a decir que hoy el envejecimiento a ciertas edades no excesivamente provectas no implica decrepitud y menos convertirse en alguien inservible. Es decir que se pueden tener muchos años y permanecer como individuo activo, con objetivos e ilusiones que justifican la existencia. Pienso que aunque el parecido semántico y el juego de cambios de ciclo vital no tenga una comparación obvia con el tránsito de la infancia a la madurez, puede ser una aproximación positiva para asumir ciclos de edad avanzada. Bienvenido, pues, el acierto semántico si viene a reforzar la fe en el propio individuo y a comprender y proteger, si no ampliar, las propias capacidades. Por cierto, los demógrafos van acuñando un pareado tipo: "Eternos no seremos, pero durar ya duraremos". ¿Quién lo verá?
18.6.13
Una capa de cebolla
Asalto al pensamiento le llamo. Otros dirían tentaciones. Plantearse el quitar una de las capas de la propia y arraigada educación sentimental que uno ha ido adquiriendo a lo largo de la vida: leer las noticias (antes se hubiera dicho leer el periódico, ahora las posibilidades de leer noticias por tantos medios se multiplican a la par que la improbabilidades de comprobación y por lo tanto de creérnoslas) Es tal la catarata de aparentes novedades que uno piensa que es imaginario todo lo que dicen. La palabra novedad o nueva o noticia debería modificarse por otra. Por ejemplo, por emergencia.En el sentido literal: lo que sale de debajo, lo que ya se producía pero de lo que no se hablaba (porque no conviniera o no se supiera) El descrédito del término noticia no reside tanto en ese flujo de relatos de acontecimientos, más o menos citados de paso y a todas horas, como en la morbosidad inherente (necesaria para el producto de la empresa periodística o mediática) Un descrédito solo para los escépticos o los que se siguen quitando capas de cebolla de su mente, pues la mayoría de los receptores siguen anhelándolas. El grado morboso aumenta si además de la noticia en su estado elemental, por lo tanto equívoca, se le añade una interpretación ocasional de ciertos sabelotodo de las ondas cuyo resultado es la morbidez.
17.6.13
El tiempo irregular
Jorge Molder, artista de la fotografía: "En la vida hay instantes tan instantáneos y decisivos como los súbitos vislumbres del amor y otros instantes tan desalentadores y lentos como la eternidad. Es esta irregularidad la que hace al tiempo interesante." Soberbia conclusión de quien aúna experiencia vivida y ojo clínico para la observación de esa experiencia. ¿Será la vida la constante caja mágica donde no importa tanto lo existente como la manera de captarla y las impresiones que obtenemos? El tiempo irregular aguza nuestros sentidos y nos sensibiliza.
15.6.13
El párrafo completo
Siento que he dejado coja la idea de Nizan y necesito poner todo el párrafo, toda la intención: "A los que hacen descubrimientos, a esos de los que se dice al repasar la historia de su existencia que no habían nacido para nada, hay que encontrarlos entre los hombre prudentes, sedentarios, que saben permanecer despiertos pacientemente, que permanecen largo tiempo en algún sitio y cazan con precaución: el auténtico es el que persevera en su juego, y no el que vuelve una carta una tarde en un juego de azar en el cual todo puede ser ganado de repente." Esto lo escribió Paul Nizan en 1932, y aparece en su libro Aden Arabia. Pero lo leo como si estuviera recién escrito, para el tiempo presente, y lo interpreto en todo su vigor. Cuidado, pienso, con los que se presenten de improviso a echar un órdago y nos vendan lo que se ha puesto encima de la mesa, la hacienda y con ella las vidas. Acaso ese jugador ya está actuando.
La perseverancia de Nizan
En tiempos líquidos (Bauman dixit) no suelen escucharse con frecuencia voces cuya densidad contrastaría con la ligereza cotidiana. Pero hay que rescatarlas, aunque sean antiguas. Como esta de Paul Nizan: "Si queréis vivir tendréis que recuperar la perseverancia". Una propuesta que desarma a los soldados de fortuna que la sociedad latente, que no nutriente, eleva de rango en su fragilidad e inconsistencia.
14.6.13
De verdugos
El verdugo Amadeo se habría sobrecogido de escuchar a Jerry Givens, ejecutor de Virginia, USA: "Sé exactamente qué corriente necesita cada preso, según su estatura. Maté a sesenta y dos personas." Solo se me ocurre pensar en cuántas descargas o qué cantidad de voltaje precisaría ese tipo conmigo. Mas, sinceramente, no tengo baremo para hacer el cálculo. Y yo, ingenuo, manteniendo aún la antigua imagen de Isbert como prototipo del verdugo tradicional (español, eso sí, que ya lo hubo, y espérate no vaya a ser que algunos pretendan rescatarlo del pasado)
12.6.13
Bauman
"Hay que replantearse el concepto de felicidad, se lo digo totalmente en serio". Zygmunt Bauman hoy en El País. Ay de estos sabios que además son viejos. Luego deben saber dos veces. Parece que a estas alturas se cayeran del cielo. Me deja con la duda: ¿pero hubo alguna vez un concepto tangible de felicidad?
11.6.13
Amores no coincidentes
Narra Samuel Beckett en Murphy: "Así era el amor de Neary por Miss Dwyer, la cual amaba a un cierto tienente Elliman de la aviación, que amaba a una cierta Miss Farren de Ringsakiddy, que amaba al Padre Fitt de Ballinclashet, quien con todas sinceridad se veía forzado a admitir una cierta inclinación por una tal Mrs. West de Passage, que amaba a Neary". Cortocircuito llama a continuación uno de los personajes a esa rueda de amores no correspondidos. Yo pienso que si el amor fuera un hecho objetivo, y no un mero suceso casual, podría llamarse a esa sucesión de amores que no se encuentran entre sí algo tal como la concatenación del infortunio. Me recuerda a un juego infantil en que cada jugador pasa una prenda a otro y nadie se la queda hasta que...vuelve al primero que la puso en circulación. Los enamoramientos no coincidentes suelen deparar en ocasiones sorpresas. Basta con que uno ponga palos en las ruedas de la inercia y dicte otras reglas del juego.
9.6.13
Remedios para confortarse
"Viendo, pues, que, en efecto, no podía menearse, acordó de acogerse a su ordinario remedio, que era pensar en algún paso de sus libros..." Dice el autor paso en el sentido de pasaje. Pero un pasaje es también el paso (tránsito) de un autor con lo que cuenta o los pasos del lector al dejarse afectar por el texto. Milagro, o mejor, consecuencia de las palabras. Al valeroso caballero le acaban de dar una somanta de palos, se halla maltrecho y su remedio es nada menos que echar mano de algo leído. Remitirnos a la lectura como bálsamo de Fierabrás: eso sí que es un tratamiento sesudo para confortarse. Seguro que un lector extraordinariamente virulento como Don Quijote hallaría en una cita retenida motivo de confortación. Mente acogedora. Quien no se consuela es porque no quiere, parece decirnos Don Miguel con su ingeniosa modernidad.
8.6.13
Museografobias (1)
Antes iba mucho a los museos. Ahora apenas los pisa. Cuando lo hace mira de otra manera. Más calma, menos atosigadora. Tomar poco para llegar más. Ha comprendido que cada obra es un mundo con infinidad de dimensiones. No se trata de acaparar. Un museo solo es un almacén. La vida se encuentra en cada objeto expuesto. La vorágine antigua de visitante ya no le atrapa. ¿Le dice algo a estas alturas Stendhal y su pregonado mal pasajero?
7.6.13
Los visitantes de museos
En su libro De lo espiritual en el arte, Vasili Kandinsky habla de los visitantes de un museo, entre otras tantas cosas interesantes, y dice: "...Las personas llevan los catálogos en la mano y van de un lienzo a otro, los miran y leen los nombres. Luego se marchan tan pobres o tan ricas como entraron, y son absorbidas inmediatamente por sus intereses, que no tienen nada que ver con el arte. ¿Por qué vinieron? Cada cuadro encierra misteriosamente toda una vida, toda una vida con muchos sufrimientos, dudas, horas de entusiasmo y de luz". Unas reflexiones que Kandisnky escribió ¡en 1910! Precisamente esas observaciones me alcanzan de un tiempo a esta parte. Cuando visito un museo me hacen padecer. La velocidad a la que pasa el personal visitante ante las obras, la mayor parte de las veces de forma enmudecida si va en grupo, me desagrada y me apena.Cuando veo que alguien se para un rato ante un cuadro me gusta y le observo. He llegado incluso a dirigirme a esa persona, por simple curiosidad.
5.6.13
Kandinsky y la mística del arte
Kandinsky: "El artista debe ser ciego a las formas reconocidas o no reconocidas, sordo a las enseñanzas y los deseos de su tiempo. Sus ojos deben mirar hacia su vida interior y su oído prestar siempre atención a la necesidad interior. Entonces sabrá utilizar con la misma facilidad los medios permitidos y los prohibidos." He ahí pues, según el pintor y teórico ruso, la clave de la creación artística: la mística. El principio puede resultar válido incluso para los que no somos artistas. Pero quién sabe si obrando de tal modo no estamos transformando la materia más bruta, elemental y retorcida de todas: nuestro propio Yo. Puede que afrontar la tarea haga emerger el artista oculto que todos llevamos dentro.
1.6.13
Los prejuicios de las palabras
"Así que en algunas ocasiones los periodistas transferimos nuestros prejuicios junto con la información que difundimos". Álex Grijelmo en un interesante artículo titulado Palabras con prejuicios, publicado hoy en El País. Demasiado corto se queda. Él sabe que los prejuicios se trasladan siempre, y no solo los prejuicios. Siempre hay en la escritura convencional del periodismo algún matiz, la dirección de un argumento, el desliz del tópico, la traición de la ideología. No obstante encuentro enjundiosas y dignas de tener en cuenta y aplicar sus recomendaciones. Los profesionales se tendrán que esforzar (si les dejan los propietarios de los medios) Y el lector deberá volverse más agudo y exigente.
30.5.13
Acompañamiento
Octavio Paz (recurrente su lectura): "Cuando estoy solo no estoy solo: estoy conmigo; estar separado no es estar escindido: es ser uno mismo. Con todos, estoy desterrado de mí mismo; a solas, estoy en mi todo". Debe ser por una razón análoga a la que expone el poeta por la que no siento nunca la sensación de aburrimiento. Y si ésta acecha, leo: vivo.
28.5.13
Un poeta secreto al descubierto
- No a la transmigración en otra especie.
- No a la post vida, ni en cielo ni en infierno.
- No a que me absorba cualquier divinidad.
- No a un más allá, ni aun siendo el paraíso
- reservado a islamitas, con beldades
- que un libro garantiza siempre vírgenes.
- Porque esos son los juegos para ingenuos
- en que mi agnosticismo nunca apuesta.
- Mi envite es al no ser. A lo seguro.
- Rechaza otro existir, tras consumida
- mi ración de este guiso indigerible.
- Otra vez, no. Una vez ya es demasiado.
Leo como una herencia este poema. La hago mía. Me regusto al bailar en torno a su cadencia. También me complazco en confirmar o desechar lo que dice en cada verso. Por aquello de que uno lee lo de otros no como algo lejano sino como algo que le afecta o puede tocar. José María Fonollosa: un poeta secreto, del que se publicaron más libros suyos después de muerto. Dicen que el poema de marras lo encontraron sobre su mesa de trabajo al morir. El hecho de la muerte del otro nos remite de inmediato a la curiosidad de saber de qué murió. ¿Por simple curiosidad morbosa? No. Por deducir más gestos. Por ejemplo, si ese poema tuvo algo que ver. Huele tanto a testamento como a acta de fe personal. Dejando de lado algún matiz lo hubiera escrito yo antes o después.
25.5.13
La alegría de Tayyeb Saleh
Día de sol e invitación a la danza. "Quiero arrebatar a la vida lo que me corresponde, quiero dar a manos llenas, quiero que el amor desborde mi corazón y fluya y fructifique. ¡Cuántos horizontes por descubrir!, ¡cuántos frutos por recoger!, ¡cuántos libros que leer y cuántas páginas en blanco en el registro de los tiempos, en las que escribir una frase luminosa con mano audaz!", dice en Época de migración al norte el escritor sudanés Tayyeb Saleh. Ahí es nada la loa, la plegaria o la evocación. La alegría y la actitud expectante. El reconocimiento de los dones y el uso de la vida que nos gratifica. Decido aprender la oración -no solo sintáctica- de memoria para los días funestos que visten de gris y no reflejan ni la sombra.
23.5.13
Un apunte sobre el Cantar de los Cantares
Hoy he estado practicando una de mis debilidades. Releer al azar algunos textos de Octavio Paz. Su visión siempre me ha parecido tan aguda como provechosa para mi yo receptor que entiende que la lectura siempre es una búsqueda. También una ratificación de un cierto o abundante interés por la vida. La cuestión que se le plantea a uno cuando vuelve a leer algunos escritos es que redescubre lo olvidado o levanta un nuevo conocimiento sobre lo ignorado. (Nerviosismo a continuación por no disponer de tiempo y capacidad suficiente para reincidir en los temas) El texto de Paz que he leído versa sobre el Cantar de los Cantares de Salomón. "La tradición judía y la cristiana han interpretado esos poemas -dice Paz- como una alegoría de las relaciones entre Jehová e Israel o entre Cristo y la Iglesia". Me hace pensar en el maniqueísmo y debilidad de la base ideológica de tales religiones. Al justificar el Cantar como una alegoría, ¿no están asumiendo tales ideólogos una dependencia de algo más tangible, expresivo, creador y gozoso que sus burdos presupuestos ideológicos? La excusa erótica puede estar dotada de mayor carácter de divinidad que las abstracciones conque justifican aquellas reformulaciones morales y de control social que luego imponen.
19.5.13
Una cita en el correo
Recibo de un amigo con el que tomo café por las mañanas un email con esta cita. "Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes, sino con favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias y no por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." Sesenta años largos después de ser emitida esta opinión sigue la condena. Si ninguna de las observaciones que propone ha cambiado y mucho menos mejorado, la aflicción de Sísifo debe ser más monumental que la montaña que sube y la roca que arroja incesantemente. La cita es de Ayn Rand, una defensora controvertida del capitalismo ¿utópico?
17.5.13
Consejo sabatiano
Ernesto Sábato, en una de sus cartas de La resistencia: "...Cuántas veces les he aconsejado a quienes acuden a mí, en su angustia y en su desaliento, que se vuelquen al arte y se dejen tomar por las fuerzas invisibles que operan en nosotros. Todo niño es un artista que canta, baila, pinta, cuenta historias y construye castillos." Lo sabía. No estoy seguro de alentar el artista pero me ratifico en un estado de niñez nada desdeñable. De insólitas consecuencias y no menos sorprendentes revelaciones. Espero.
14.5.13
El relato es cosa de los pobres. John Berger
"El secreto del impulso narrativo de los pobres yace en la convicción de que contar historias permite que se escuchen en algún otro lugar donde alguien, o tal vez una legión de personas, entiendan mejor que el narrador o los protagonistas lo que la vida significa. Los poderosos no pueden contar historias: un alarde es lo opuesto a un relato. Cualquier historia, por afable que sea, tiene que ser valiente, y los poderosos de hoy viven con nerviosismo.
Una narración remite la vida a un juez alternativo o más concluyente, que está lejos. Tal vez ese juez se sitúe en el futuro, o en un pasado pendiente, o quizá en otro lugar, tras de la loma, donde el sino del día cambió (los pobres tienen que referirse con frecuencia a la buena o mala suerte) y donde los últimos son ya los primeros.
El tiempo de los relatos (el tiempo dentro de la narración) no es lineal. Los vivos y los muertos se reúnen como oyentes y jueces dentro de este tiempo: mientras más hagan sentir su presencia ahí, lo narrado se vuelve más íntimo para quien escucha.
Los relatos son una manera de compartir la convicción de que la justicia es inminente. Apelando a tal convicción, los niños, las mujeres y los hombres lucharán con ferocidad sorprendente llegado el momento. Es por eso que los tiranos temen el acto de narrar: de alguna manera, todas las historias aluden a la historia de su caída.
<Adondequiera que iba, bastaba que prometiera contar alguna historia, y la gente le permitía quedarse por la noche: un relato es más fuerte que un zar. Pero ocurría algo: si comenzaba a contar historias antes de la cena, nadie sentía hambre y no le daban de comer. Por eso, primero que nada, el viejo soldado pedía un tazón de sopa.>" *
* (Andréi Platónov, The Portable Platonov)
* (Andréi Platónov, The Portable Platonov)
Este texto aparece en el libro de John Berger Con la esperanza entre los dientes. Había leído poco a John Berger, y nada aún de Plátonov. Berger es como un sereno de la vereda de antaño, figura que nadie recuerda. Abre puertas aunque no des palmadas. La puerta del ruso se anuncia de tal envergadura que no sabes si empequeñecerás aún más al traspasar el umbral. Dándonos prisa aún se pueden hallar textos de Berger en las librerías. De Plátonov -mi librero dice que es grande entre los grandes- apenas encuentras algo en castellano. Me van a pedir la que acaso es su principal obra rebelde, Chevengur. Un relato que debe haber sido fatal porque de la otra Rusia desapareció durante setenta años y de la sociedad occidental casi otro tanto. La verdad es que siento la morbosa atracción de la fatalidad tanto como una cierta repulsión por la crudeza que puede contener la novela. Debo estar acostumbrándome a los tiempos descafeinados.
11.5.13
El vacío de las doncellas
Malherido, resiste. Y el héroe que se postula canta ya la victoria. Asterión se arrastra con el dardo profundo en sus entrañas. Han sido liberadas las doncellas y la nave se aleja del laberinto. El mito debería acabar aquí. Pero ellas se asoman a cubierta. Lanzan ayes al contemplar los estertores de su antiguo carcelero. Le llaman con angustia, le compadecen, le reclaman, lloran con acritud. Teseo, desde el timón, se desespera al contemplar su obra demediada.
Ha vencido al monstruo, pero no cuenta con el apoyo de las vírgenes. Demasiado tiempo han pasado en el reducto de la bestia, piensa, y no han visto nunca otro país. Teseo cree que es la ausencia del laberinto lo que las confunde. La falta de horizontes, el desconocimiento de otros paisajes, la privación de los aprendizajes. Él ha llegado hasta la ciudad de los sacrificios, precisamente para que ellas descubran el mundo de las posibilidades. Eso es lo que las dice. Para ello ha realizado un viaje arriesgado y cumplido una misión difícil. El rescate ha sido doble: ha sacado a las jóvenes de la cautividad y, por otra parte, ha eliminado al agente del sometimiento. Deberían agradecérselo, cree. Pero ellas, lejos de dejarse convencer por el razonamiento del héroe, siguen invocando a la fiera. Minotauro, padre, no sufras, le gritan. Esposo, no nos dejes, braman. Amante, no nos traiciones, se desgañitan. Hacedor, no nos abandones a la privación de lo ignoto, vociferan. Asterión escucha acongojado los lamentos de las doncellas. Es amarga la separación, mucho más dura que la propia muerte, se repite a sí mismo.
En la caída final, baboseando sangre y desesperado por los dolores, el Gran Híbrido encuentra alivio en esas hijas que le recuerdan, en esas esposas que le retienen, en esas amantes que le desean, en esas obras que él ha recreado. Pero los dioses también saben ser clementes y equitativos, y manifestarse a través de la naturaleza de las cosas. El mar ha escuchado las lamentaciones de las doncellas y sale en su ayuda. Conviene con los vientos en que la nave no avance. Expande su manto azulado sobre Minotauro para ocultar su sangría y que muera en paz. El segundo mito debería terminar en este instante. Pero Teseo, sintiéndose herido en su amor propio y cuestionado en su altísimo cometido, se enfurece. Mas nada puede hacer ya. Los elementos no están de su lado. Las mujeres le han dado las espalda definitivamente por su fiereza y su capacidad manifiesta de engaño. La nave está enteramente en manos de ellas. Junto con las aguas y los vientos pueden decidir el futuro del tercer mito.
10.5.13
Asterión
Asterión, Asterión. Eres todo fortaleza, pero ya es sabido que la bestia cae derribada con frecuencia ante la apacibilidad de la durmiente. Aparentas fiereza durante las horas diurnas y en la vigilia constante que despliegas ante los intrusos. Mas te vuelves tierno cuando la noche acecha. Conoces mejor que nadie el recorrido del laberinto, aunque a veces te sientes perdido dentro de él, porque en la costumbre está la trampa. No hay una configuración fija, inalterable, eterna. Cada día se modifican las calles, se enervan las alturas, se trazan las travesías, nacen espontáneos los callejones sin salida. Tal vez incluso se amplía el perímetro de sus murallas y de sus recovecos. Y cada jornada tienes siempre algo que aprender de su expansión. Es tu hábitat. Pero no por crecer hallas más libertad de movimientos en su áspero seno.
Cierto que te llegan aromas de otro mundo. El viento que se cuela en el laberinto huele unos días a mar, otros a trigo, otros a foro donde se exhibe el labris, otros a barrio donde bulle el gentío. Cierto que traspasan los muros de tu bosque cerrado los sonidos del más allá. El aire puede transportarte canciones de juegos infantiles, súplicas de madres, llantos de amantes robados, baladas de pastores que otean los paisajes abiertos que tú añoras tanto desde que te fueron privados, cantos guerreros de ejércitos que podrán imponerse a sus vecinos pero que no han podido todavía contigo. Cierto que iluminan tu cielo el tránsito juguetón de las nubes, el raso azul del cielo, el ardor implacable del sol, el apaciguador tejido de las estrellas. De alguna manera te recompensan de tu destino desdichado.
En ocasiones te preguntas cómo será todo ese territorio que está al otro lado de tu condena. Sientes su atracción. Sientes una llamada poderosa que, sin embargo, no puedes seguir. En el fondo, no quieres salir de tu inmensa cella. ¿Sabrías estar fuera de tu cubículo de sangre y semen? Probablemente tratarías de convertir en un dédalo inmenso todos los territorios que conquistases. Porque no tienes otra referencia. Porque has olvidado otra vida posible, aquella que anteriormente te fue negada. No pretendes liberarte de tu misma condición. No puedes traspasar las almenas ni atravesar las puertas que no se han construido. Por ello tratas de adecuar tu espacio con la simulación de una vida que no es. Haces frente a los competidores que juegan a héroes, pero acoges a las doncellas con la delicadeza y el respeto que corresponde a tu nobleza. Nada obtienes de ellas sin que ellas te lo concedan. Si con los infiltrados armados, que pretenden asesinarte a traición, te muestras inclemente y fiero, con las jóvenes entregadas por los reyes cobardes adoptas una actitud comprensiva. Ellos, que vienen a traer tu muerte, no se merecen la piedad. Ellas, que llegan para aplacar tu deseo, deben ser ensalzadas y es tu deber salvaguardar su existencia. Te burlas del martirio estéril de los jóvenes varones que han accedido a tus dominios. Pero admiras la profundidad del sueño al que la mujer, agotada por el miedo o la confusión, se deja vencer. Esa caricia en ciernes obra como un punto de contrición. ¿No es ése el resquicio de salvación que les queda siempre a los Minotauros?
7.5.13
El martirio, según Schnitzler
"Lo único que prueba el martirio es la intensidad de la fe, no su verdad". Inevitable pensar entonces en los fanáticos de todas las religiones, en los defensores a ultranza de ciertas ideologías, pero sobre todo en cuantos nunca eligieron ser mártires, que no se expusieron por las buenas al crimen y que fueron maltratados hasta el exterminio. En la historia del martirio la verdad no ha contado nunca, si bien es la que desvela el fanatismo de la fe ciega. Un aforismo del autobús. Aclaro: leído en el autobús, pero su autor es Arthur Schnitzler. Sí, el novelista y dramaturgo, el amigo de Freud. Uno de mis viejos descubrimientos personales como lector. Un autor abierto a las búsquedas. Tal vez por ese espíritu que navega entre sus Relaciones y Soledades es por lo que llevo encima el librito allí donde voy. Un solo pensamiento de Schnitzler compensa la tardanza del recorrido y la aglomeración.
6.5.13
Las decisiones
Apunto: "...En la vida le pasaba igual, resulta tan empobrecedor -decía- atenerse de forma rígida a lo que se ha elegido, descartando cualquier otra posibilidad igualmente interesante, y sin embargo hay que contar con ello, nos pasamos la vida decidiendo, por mucho que nos agobie decidir, ésa es nuestra condena, la sed de infinitud chocando contra los barrotes de la jaula". Carmen Martín Gaite en su novela Lo raro es vivir. Uno compara lo que lee con lo vivido. Esas primeras etapas en que nada se elige. Caes donde caes y como caigas. Más tarde se elige: o bien por acuerdo e inercia con lo que te fue dado o bien a la contra, con todos sus riesgos. No sabría decir qué actitud va a deparar mayor satisfacción. Nos pasamos la vida decidiendo, pero también dudando. Para algunos incluso su estado de costumbre es la indecisión perpetua. Todavía es mayor condena.
4.5.13
Activar el gozo
Chantal Maillard: "El gozo está detrás de cada puerta, de cada paso, de cada encuentro, a pesar del cansancio, a pesar del cuerpo que se tensa para evitarlo". Contraste de energías. El cuerpo debe hacer el esfuerzo de abrir la puerta, dirigirse a alguien o a algo, mirar y hablar de frente al sujeto o al objeto. Aunque solo se verbalice para uno mismo, la percepción del gozo se ha manifestado. Estaba dentro de ti, vivo. Confiando en ti, para ejercitarse.
1.5.13
Al vuelo
Dispuesta a iniciar el vuelo. Última mirada al pasado de su mente. Es lo que me sugería la fotografía adjunta al iniciar este blog de anotaciones. Nada entiendo de aviación, escasamente de guerras (qué suerte) y apenas repito acerca de la mente sino aquellos lugares comunes que se comentan por ahí. Sí descubro que la piloto de mirada perdida en no se sabe qué nubes se trata de Amy Johnson. Una pionera de la aviación de su Graciosa Majestad, que protagonizó el ránking de mujeres piloto y que con un desplazamiento desde la metrópoli hasta Australia de casi 18.000 kilómetros (debería haberlo dicho en millas) batió un record.
Amy Johnson también tuvo el honor de ser pionera de la muerte a los treinta y ocho años. Pero el honor de morir por su Graciosa Majestad en una guerra contra el feroz Teutón (ferocidad que la política del Foreign Office no mostró demasiado interés en detener a tiempo) era como una consagración. Puede que muchos darían lo que ella por estar algún día en los libros de texto o en internet, pero a mí me parece sumamente estúpido y más si se defienden causas ajenas. No sé si la mirada de inocencia de Amy se hubiera merecido otro destino. Al fin y al cabo, ese mirar todo y acaso a todos por encima de las circunstancias y de nuestra condición de metecos es la que la llevó en 1941 al Olimpo. Pero yo elijo esa suavidad de facciones de otro mundo para empezar estas letras.
Amy Johnson también tuvo el honor de ser pionera de la muerte a los treinta y ocho años. Pero el honor de morir por su Graciosa Majestad en una guerra contra el feroz Teutón (ferocidad que la política del Foreign Office no mostró demasiado interés en detener a tiempo) era como una consagración. Puede que muchos darían lo que ella por estar algún día en los libros de texto o en internet, pero a mí me parece sumamente estúpido y más si se defienden causas ajenas. No sé si la mirada de inocencia de Amy se hubiera merecido otro destino. Al fin y al cabo, ese mirar todo y acaso a todos por encima de las circunstancias y de nuestra condición de metecos es la que la llevó en 1941 al Olimpo. Pero yo elijo esa suavidad de facciones de otro mundo para empezar estas letras.
30.4.13
Ariadna en el laberinto grotesco
Cuando supe del libro de cuentos de Salvador Espriu me encantó el título. Después, me engatusaron los relatos. Laberinto y grotesco, nada menos. Grotesco viene de grutesco, en italiano, gruta. Lo recóndito, lo hondo, el primer hábitat. Pero también significa extravagante y absurdo en castellano. Y en esos dos términos que se funden hay algo de pleonasmo subversivo. El laberinto de la vida tiene mucho de origen y recoveco y a la vez resulta ridículo. ¿Será por eso que uno se aferra a las palabras? Como hilo conductor de aciertos y desventuras. Como el modo de reducir el peso de lo grave de la existencia.
Ariadna nos conduce a todos. No solo a su heroico Teseo que en cierto modo la utiliza. No solo a Dionisos que se la encuentra cuando Teseo la ha abandonado. Con frecuencia el mito olvida que una Ariadna, no, muchas Ariadnas se compincharon con Asterión antes de que el resto del relato fuera descrito.
El cuadro tomado de la obra de la pintora Balbi López Santos me parece divertido. Esa virgen, ¿por qué no Ariadna misma?, que toma el pelo al Minotauro, que juega con él, que trata de iluminar un camino sin salida, pero en cuyo recorrido hay que hallar la alegría y la travesura, me hacía enloquecer. Tal vez también a Asterión, que la da la espalda porque en su aflicción no se da cuenta de dónde reside la belleza y el entusiasmo de la vida. ¿O acaso sí y esa actitud es parte del juego y el toma y daca?
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